La reciente ola de calor que ha afectado a Gipuzkoa, con termómetros superando los cuarenta grados y récords en las temperaturas del agua, también ha tenido consecuencias en los entornos fluviales, donde sus pobladores no son ajenos a estos episodios extremos, como es el caso de la trucha, especie que sufre las consecuencias directas de este fenómeno.
Así lo han advertido desde la Federación Guipuzcoana de Pesca. Si bien las temperaturas del mar y las playas copan la gran mayoría de los titulares, lo cierto es que estos eventos condicionan más todavía si cabe la vida de la fauna fluvial. Las anguilas, por ejemplo, experimentan la desaparición de multitud de ejemplares al perder caudal los ríos y quedarse atrapadas en pozas aisladas, donde finalmente mueren por falta de oxígeno o por el aumento de la temperatura del agua.
Precisamente, es esta segunda condición la que también pone en peligro la supervivencia de las truchas en Gipuzkoa. Estos peces de la subfamilia Salmoninae, desde el momento en el que la temperatura del agua de los ríos supera los veinte grados, corren riesgo de muerte.
“"Mucho cuidado. Entramos en época de estiaje, los ríos bajan muy cortos de agua y con estos calores la temperatura del agua sube a unos límites en los que nuestras queridas truchas empiezan a peligrar. Cuando la temperatura del río supera los veinte grados, una mala manipulación de la trucha puede ocasionar su muerte. Estos días de calor, tratarlas con mucho mimo como siempre."
Además del río Leitzaran, Urumea y Oria, el río Araxes se ha convertido en una de las zonas más concurridas para la pesca de la trucha debido a su coto intensivo de pesca sin muerte, en el que este pasado mes de abril se soltaron una gran cantidad de ejemplares para su pesca deportiva.




