Eibar se sitúa como uno de los municipios guipuzcoanos con mayor presencia de grandes tenedores de vivienda. Según los datos conocidos, la ciudad armera ocupa la tercera posición en el territorio, solo por detrás de Donostia e Irun, con un total de 357 viviendas en manos de este tipo de propietarios.
Esta cifra refleja el peso que tienen en el mercado inmobiliario local tanto los grandes propietarios particulares como las sociedades o figuras jurídicas. En concreto, en Eibar se han identificado seis grandes tenedores particulares, que acumulan 35 inmuebles, mientras que las 28 figuras jurídicas registradas concentran 322 viviendas. Estos datos sitúan a Eibar entre los puntos de Gipuzkoa donde mayor es la concentración de pisos en manos de grandes tenedores, un fenómeno que en los últimos años ha ganado protagonismo en el debate sobre el acceso a la vivienda.
El grueso de estas viviendas corresponde, por tanto, a sociedades mercantiles, fondos, empresas u otras fórmulas jurídicas, muy por encima del número de inmuebles acumulados por particulares. De hecho, de las 357 viviendas contabilizadas, más del 90% se encuentran bajo titularidad de personas jurídicas, lo que evidencia que el fenómeno en Eibar está principalmente vinculado a estructuras empresariales y no tanto a patrimonios individuales.
La fotografía que dejan estos datos confirma que Eibar no es ajena a una realidad que se repite en otros núcleos urbanos del territorio: la creciente concentración de vivienda en pocas manos. En este caso, nuestra ciudad aparece como uno de los enclaves más destacados de Gipuzkoa, con una dimensión especialmente significativa si se tiene en cuenta su tamaño poblacional en comparación con otros municipios.
La publicación de estas cifras vuelve a poner el foco en una cuestión de plena actualidad social e institucional. La disponibilidad de vivienda, la tensión en determinados segmentos del mercado y el papel de los grandes propietarios siguen marcando buena parte del debate público, también en municipios como Eibar, donde la incidencia de este fenómeno resulta especialmente visible. La contraposición a esto se encuentra en la problemática de pisos vacíos. En las fuentes oficiales y públicas consultadas no aparece una cifra cerrada y reciente del total municipal desocupado, pero sí un dato muy significativo: Eibar es también el municipio guipuzcoano que más viviendas vacías ha incorporado al programa Bizigune, con 265 pisos, frente a los 86 que aportaba en 2017. La mayoría son de particulares y, sumadas a las 133 viviendas que el Gobierno Vasco tiene en la ciudad, elevan la oferta pública o social hasta 398 inmuebles.
La vivienda se ha convertido en uno de los grandes frentes de Eibar. El Ayuntamiento trabaja ya en el diagnóstico y en el plan de acción que deben acompañar la solicitud para declarar el distrito 1 como zona de mercado residencial tensionado, después de que el precio del alquiler en esa área haya subido un 20,3% en cinco años, por encima del umbral legal. El objetivo municipal es que, aunque solo ese distrito cumpla hoy las condiciones técnicas, las medidas del futuro plan tengan alcance sobre el conjunto de la ciudad. La declaración, sin embargo, todavía no se ha materializado. En el listado estatal consultado del Ministerio de Vivienda figuran ya varios municipios vascos como Bilbao, Astigarraga, Hernani, Lezo, Tolosa, Usurbil, Vitoria-Gasteiz o Zumaia, pero Eibar no aparece aún entre las zonas publicadas oficialmente. Cuando esa declaración llega a activarse, permite desplegar medidas como la limitación de precios del alquiler, prórrogas extraordinarias de contratos y restricciones reforzadas para grandes tenedores, además de obligar a articular un plan trienal de choque para aumentar la oferta asequible. La presión sobre el mercado local se refleja también en la demanda. Según los últimos datos difundidos por el Ayuntamiento y el Gobierno Vasco, Eibar suma 1.358 unidades convivenciales demandantes de vivienda protegida, de las que 1.212 buscan alquiler. Son cifras que explican por qué la vivienda pública se ha convertido en una prioridad municipal y por qué el consistorio insiste en combinar nueva construcción con movilización del parque ya existente. En ese mapa de nuevas promociones, Egazelai es hoy el proyecto más visible. El Gobierno Vasco pondrá en marcha allí 36 VPO en régimen de alquiler, con finalización prevista para el segundo trimestre de 2026. La promoción incluye 28 viviendas de dos dormitorios, —dos de ellas adaptadas para personas con movilidad reducida— y 8 de tres dormitorios, y se presentó incluso como una experiencia pionera por el uso de fachada industrializada para mejorar eficiencia energética y control de obra. Otro de los proyectos llamados a aliviar la presión es el del antiguo juzgado de Bittor Sarasketa, donde está prevista una promoción de 19 alojamientos dotacionales. A ese frente se suma el edificio industrial de AIBE, que el Ayuntamiento prevé ceder para su transformación en nuevos alojamientos dotacionales, dentro de la estrategia de regeneración de Txonta. En el antiguo taller Lapeyra, en Barrena 34, se prevé contar con 20 viviendas.




