Bergarako Zezenak: El desafío de la repoblación y la lucha por la fiesta

Tras el sacrificio de todo su ganado por un caso de tuberculosis, la ganadería se encuentra en fase de repoblación, superando la rigidez de las normativas de Gipuzkoa.

Imagen genérica: Primer plano de la cabeza de un toro con una etiqueta en la oreja, sobre un fondo desenfocado de campos verdes de Euskadi y arquitectura tradicional vasca, luz cálida de la tarde.
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Imagen genérica: Primer plano de la cabeza de un toro con una etiqueta en la oreja, sobre un fondo desenfocado de campos verdes de Euskadi y arquitectura tradicional vasca, luz cálida de la tarde.

La ganadería Bergarako Zezenak ha superado importantes dificultades tras tener que sacrificar 90 animales por un caso de tuberculosis, y se encuentra ahora en proceso de repoblación, sorteando la rigidez de las normativas de Gipuzkoa.

La historia reciente de la ganadería Bergarako Zezenak parte de un momento crítico: el sacrificio de la totalidad de sus reses. "Tuvimos que sacrificar 90 animales por un caso de tuberculosis", explica Iñigo Almorza, copropietario de la ganadería e integrante de Euskal Zezen Elkartea, al recordar el inicio de este duro proceso.
En la actualidad, la ganadería se encuentra en fase de repoblación, adquiriendo nuevos animales, una tarea que el ganadero describe como un desafío constante. "Todo el mundo se piensa que esto es fácil, que compras cuando quieres, traes y haces lo que quieres, y de eso nada. Es de los mundos más difíciles que hay, sobre todo en Gipuzkoa, porque pide unos requisitos que en España no se piden".
Al preguntarle por esos requisitos específicos que dificultan la entrada de reses, Almorza detalla una compleja convivencia de plazos sanitarios. La normativa foral exige que los animales den negativo en IBR (Rinotraqueítis Infecciosa Bovina), una prueba con una validez de apenas 15 días, un plazo que choca con otras obligaciones.
"Compramos vacas en Navarra, se les hace las pruebas de tuberculosis, las de IBR y se vacunan de dermatosis nodular", relata. El problema radica en los tiempos de espera: "Si vacunas de dermatosis tienes que tener los 28 días inmovilizados los animales en el origen. Y las pruebas de IBR se caducan a los 15 días. O sea, han pasado los 28 días de la dermatosis, entonces se caduca el IBR. Hay que volver a hacerles IBR, pero mientras tanto se caduca el de la tuberculosis".
Este ciclo obliga a los ganaderos a introducir continuamente a los animales en las mangas de manejo para extraerles sangre, a lo que se suman los tiempos de los laboratorios. "La semana pasada sacamos sangre el miércoles, ha pasado una semana y todavía no tenemos ningún resultado de las pruebas", ilustra el ganadero, quien señala que, de un lote reciente de 90 vacas adquiridas, prevén que menos de la mitad consigan superar este filtro para llegar a Gipuzkoa. Almorza atribuye esta rigidez a gestores que, a su juicio, "no tienen relación con el primer sector".
A pesar de las dificultades en la cría, Bergarako Zezenak mantiene una intensa actividad. Sus animales no solo recorren Gipuzkoa, sino que viajan habitualmente a Bizkaia, Araba, Nafarroa, La Rioja, Cantabria, y la Comunidad Valenciana.
Cuestionado sobre la salud de la fiesta en nuestro territorio, el ganadero se muestra tajante y diferencia la actitud de las instituciones de la del público. "Sinceramente, por parte del pueblo, la actitud es inmejorable", afirma. Como prueba de ello, enumera localidades guipuzcoanas y del entorno que han recuperado recientemente estos festejos, como "Eskoriatza, Leintz-Gatzaga, Antzuola, Mutiloa, Nanclares de la Oca o Eibar".
Almorza pone el acento en los datos de asistencia, utilizando como ejemplo reciente las fiestas de su propia localidad: "En Bergara, en siete festejos, más de 7.000 personas han pasado por la plaza de toros, siendo el único festejo de fiestas que hay que pagar entrada. Y aunque igual la gente no ha ido a la plaza porque hacía muchísimo calor, ha pagado la entrada porque le gusta y quiere que se siga haciendo".
Para canalizar la afición y estructurar el sector, los agentes implicados han comenzado a tejer una red organizativa inédita hasta la fecha. De ahí han surgido entidades como Euskal Larrabe Elkartea, que reúne a la decena de ganaderos del sector en Euskadi, y Euskal Zezen Elkartea, con más de 300 socios, además de numerosas agrupaciones locales en municipios como Oñati o Azpeitia. "Hace cinco o seis años no estábamos unidos. Ahora estamos asociados, y ahora nos tienes que recibir porque vamos a jugar todos con las mismas cartas", advierte Almorza respecto al diálogo con las instituciones.
A nivel normativo, todos los eventos que realizan actualmente están autorizados uno a uno por la Dirección de Juegos y Espectáculos del Gobierno Vasco. El próximo horizonte, según avanza el ganadero, es la regulación de los espectáculos con menores, que esperan salga a la luz "en julio". "Hemos metido una proposición de ley en el Parlamento Vasco que en teoría saldrá para julio", explica, destacando el apoyo en este punto del PNV, formación que "se ha quitado de complejos" al decidir regular en lugar de prohibir, y del PSE-EE, frente a las contradicciones que observa en otras formaciones dependiendo del tamaño del municipio que gobiernan.