La organización ha denunciado que el Ayuntamiento de Beasain está “poniendo trabas para la difusión de reivindicaciones políticas”. El consistorio, por su parte, ha declarado que esta decisión no es política y se basa en las ordenanzas públicas aprobadas en 2025. Según estas, las pancartas, carteles y elementos similares solo pueden colocarse en lugares habilitados y de titularidad pública designados por la autoridad municipal.
Entre los lugares especificados en la ordenanza se encuentran la barandilla de la plaza Loinazko San Martin que da a Kale Nagusia, una fila de la barandilla del quiosco de la plaza Loinazko San Martin, las barandillas perpendiculares al río junto a la rotonda de Zaldizurreta, la barandilla del puente junto a la Plaza Gipuzkoa, el cerramiento del campo de fútbol de Loinatz que da a la calle Igartza Oleta, la barandilla del frontón del barrio de Ezkiaga y los tablones metálicos de anuncios municipales habilitados para tal fin.
“"La visibilidad de esos rincones es muy limitada, y no sirven para que las reivindicaciones puedan ser vistas por la mayoría de la ciudadanía."
GKS ha argumentado que la visibilidad de estas zonas es muy limitada y no permite que los mensajes lleguen a la mayoría de la población. Además, han señalado que la necesidad de solicitar permiso municipal para colocar pancartas “aumenta el control sobre la juventud organizada” y burocratiza el proceso, otorgando al ayuntamiento la facultad de “censurar las reivindicaciones y limitar la libertad de expresión”.
La organización también ha criticado la “represión y el control social” contra los trabajadores, destacando que la “función represiva se ve claramente” a través de las cámaras instaladas en la localidad. Han mencionado que en marzo de 2026 se aprobó un presupuesto de 49.864,94 euros para el alquiler de seis nuevas cámaras durante cuatro años. Por ello, han solicitado al ayuntamiento que retire las multas impuestas y las cámaras del municipio, y que “no ponga límites a la política en la calle”.




