Aumentan las quejas ciudadanas en Donostia por la iluminación y servicios públicos

Vecinos de la capital guipuzcoana cuestionan la eficacia de los servicios municipales, denunciando farolas apagadas en Atotxa Erreka y falta de transparencia en proyectos urbanísticos de Riberas de L…

Imagen genérica de una calle oscura en el barrio de Atotxa Erreka de Donostia, con algunas farolas apagadas.
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Imagen genérica de una calle oscura en el barrio de Atotxa Erreka de Donostia, con algunas farolas apagadas.

Vecinos de varios barrios de Donostia han manifestado su descontento con la gestión de los servicios municipales, destacando deficiencias en el alumbrado público y la falta de transparencia en proyectos urbanísticos.

Un residente del barrio de Atotxa Erreka, identificado como A. R., ha denunciado a través de escritos semanales al Buzón del Ciudadano del Ayuntamiento de Donostia la inoperatividad de una farola en la cuesta de acceso a Atotxa Erreka 14-16. Lejos de solucionarse, la situación ha empeorado, y ahora son dos las farolas que permanecen sin luz, fundidas desde hace más de cuatro meses, sin que haya habido respuesta oficial ni reparación alguna.

Esta dejadez no supone solo un problema de iluminación nocturna, sino también un riesgo para la seguridad, más aún en el contexto de la oleada de robos que preocupa a los vecinos.

A. R. subraya que la Ertzaintza realiza labores de vigilancia de forma aleatoria, lo cual es de agradecer, pero la seguridad no puede depender solo de la presencia policial, sino también de un mantenimiento adecuado de las infraestructuras, responsabilidad municipal. Se cuestiona la utilidad del Buzón del Ciudadano si las incidencias no se atienden y, además, se agravan con el paso del tiempo.
Por otro lado, en el barrio de Riberas de Loiola, un vecino llamado David ha expresado su preocupación por el uso de la parcela g002. Denuncia que no solo se pretende imponer un proyecto sin consenso, sino también maquillarlo. Se muestran imágenes idílicas de tres torres, cuando en realidad serían cinco más un edificio central sin uso definido. Se pregunta por qué se oculta parte del anteproyecto pagado con dinero público, quizás porque mostrarlo completo evidenciaría su verdadero impacto y aumentaría el rechazo ciudadano.
David señala que construir un edificio sin función clara ni presupuesto conocido es una irresponsabilidad que inquieta a muchos vecinos, quienes temen que pueda convertirse en un foco de ocupación, inseguridad y nuevos problemas para el barrio. El modelo de apartamentos dotacionales ya ha demostrado ser un fracaso administrativo en la ciudad, como es el caso del ubicado en la calle Baratzategi, conocido como “la casa de los horrores”, que ha sido noticia por sus problemas de convivencia en diversas ocasiones.