La pieza, construida de forma participativa por vecinos, estudiantes y artistas de la asociación Eskuahaldunak durante la Durangoko Azoka de 2023, dejará su ubicación original. La decisión se tomó este miércoles en una asamblea vecinal ante la imposibilidad de mantenerla en la plaza.
El Ayuntamiento de Durango ha señalado que la estructura presentaba riesgos de seguridad y carecía de un informe técnico de estabilidad. Además, al tratarse de una parcela privada de uso público, la falta de permisos explícitos de los propietarios ha impedido su permanencia en el lugar.
Aunque se barajaron alternativas para desplazar la figura a suelo municipal, la falta de informes técnicos y la urgencia de la situación han llevado a aceptar su traslado al instituto, salvando así la obra de su demolición.




