La tercera edición del festival de literatura organizado por el grupo de lectores Azpimarra arranca esta tarde, a las 17:00, en el Gaztetxe de Gasteiz. Los eventos se extenderán hasta el sábado por la noche, con un programa diseñado para los asistentes.
El colectivo se autodenomina "lectores ocupados", reflejando su respuesta colectiva a la dificultad de encontrar tiempo de calidad para leer en medio de vidas frenéticas marcadas por el trabajo y los estudios. "Azpimarra surge de una imposibilidad o frustración, de querer leer más pero no poder", explica un miembro del grupo, destacando que el colectivo busca motivarse mutuamente y fomentar el hábito de la lectura.
“"En medio de vidas frenéticas marcadas por el trabajo y los estudios, a menudo es difícil encontrar tiempo de calidad para leer"
Leer en grupo, aunque sea una actividad individual, les permite extraer más jugo de los libros y abordar debates políticos y de otra índole. "Cada uno subraya cosas diferentes en el libro desde su perspectiva o le llaman la atención cosas distintas. Vemos que al unirnos, con la visión que cada uno tiene, todos volvemos a casa con la sensación de haber releído el libro o haberle sacado mucho más jugo", señalan.
Este año, el festival durará dos días. El viernes habrá talleres de escritura sobre fábulas y poesía en formato vídeo, seguidos de un micro abierto de poesía y el concierto del grupo Xak. El sábado, tras los bertzos, se celebrará una mesa redonda sobre cuentística con Harkaitz Cano y Eider Rodriguez, la actuación del cantautor Aner, un recital de poesía titulado "Zuzenean teilatutik" y el concierto debut del grupo Koimbra.
Además del programa, el festival ofrecerá buen ambiente, reivindicaciones políticas y espacio para la reflexión, así como un punto de encuentro para pasar un buen rato. El objetivo es crear una comunidad para los amantes de la literatura y ofrecer eventos atractivos para todos, "queremos crear un ambiente cómodo para todo el mundo, sin pedanterías", enfatizan.
El nombre del festival, "La poesía es un martillo", reivindica la capacidad de la literatura para transformar el mundo. El grupo considera que "una literatura comprometida es necesaria frente a este mundo violento actual", y para contrarrestar el desprestigio del arte político, toman como figura de referencia a Gabriel Aresti.




