“"Ya en 2016 encontré documentación inquisitorial que indicaba que la quema ocurrió en Gipuzkoa y señalaba indirectamente al Condado de Oñati. Ahora he podido corroborar este punto gracias a una apelación referente a un conflicto jurisdiccional entre el Condado y la Diócesis de Calahorra."
Berrojalbiz reubica el origen de la caza de brujas vasca en Oñati
El historiador Ander Berrojalbiz demuestra en su nuevo libro que la caza de brujas de 1507 comenzó en Oñati, y no en Durango como se creía.
Por Nerea Goikoetxea Arana
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Imagen genérica de un antiguo documento sobre una mesa de madera en una biblioteca antigua.
El historiador Ander Berrojalbiz, natural de Durango, afirma en su nuevo libro que el origen de la caza de brujas vasca de 1507 se localiza en Oñati, en contra de la creencia previa que la situaba en Durango, ofreciendo una nueva perspectiva sobre estos procesos judiciales.
El historiador Ander Berrojalbiz (Durango, 1983) ha publicado una obra que recopila artículos breves sobre diversos temas, destacando por aportar nuevos datos contrastados sobre la brujería y la herejía en las tierras vascas. Entre sus hallazgos más relevantes, Berrojalbiz reubica el origen de la caza de brujas de 1507 en Oñati, y no en Durango como se creía, ofreciendo una nueva lectura de los procesos judiciales que marcaron aquellos convulsos años.
Uno de los primeros artículos de su libro se dedica a la quema de más de 30 mujeres por brujería en 1507. Berrojalbiz explica que, aunque este evento ha estado presente en los libros de historia, su ubicación exacta era desconocida. Se especuló erróneamente con Navarra y luego con Durango, debido a la presencia de la Inquisición allí en 1508 y 1509. Sin embargo, nuevas fuentes apuntan a que ocurrió en Oñati y que los procesos fueron llevados a cabo por la autoridad local, la justicia civil.
La documentación encontrada por Berrojalbiz, desde 2016, sugería que la quema tuvo lugar en Gipuzkoa, señalando indirectamente al Condado de Oñati. Una apelación sobre un conflicto jurisdiccional entre el Condado y la Diócesis de Calahorra ha corroborado este punto. Dicha apelación contiene un poder fechado el 7 de noviembre de 1507, que afirma que la justicia local de Oñati ya había realizado procesos contra “brujas o sorgiñas”. La Inquisición no intervendría hasta 1508, y para mayo de ese año ya estaba asentada en Durango.
El historiador destaca las diferencias clave entre los juicios de Oñati y los de Durango bajo la Santa Inquisición. Los procesos de Oñati, al ser de justicia civil, probablemente se centrarían en los daños mágicos a la comunidad, como pérdidas de cosechas o pestes. La Inquisición, en cambio, buscaría pactos con el demonio y reniegos de la fe cristiana mediante tortura, para así justificar su jurisdicción eclesiástica. La Inquisición de 1508-1509, según Berrojalbiz, fue una de las menos garantistas en la historia del Santo Oficio hispano en casos de brujería.
El libro también aborda el caso de María San Juan de Garonda, una partera de Mungia. Aunque su juicio fue llevado por la Inquisición, fue apresada por las autoridades del Señorío de Bizkaia a principios de 1508. Su madre ya había sido quemada por brujería treinta años antes. A pesar de la tortura, María San Juan no confesó, pero fue condenada a la hoguera tras un “jurado popular”. Su sentencia se leyó en un auto de fe el 16 de noviembre de 1508.



