“"Diría que el cáncer me ha dado la oportunidad de volver a ese mundo que tanto amaba; es decir, la literatura. Quizás, siendo una persona tan encadenada a esta vida productiva y reproductiva diaria, había dejado un poco de lado las cosas que hago desde la tranquilidad y el placer. La enfermedad me ha dado algunos regalos, y escribir es un ejemplo."
Nahia Intxausti poetiza la experiencia del cáncer en 'Zainetatik zilarra'
La escritora de Lasarte-Oria ha publicado su primer poemario con la editorial Pamiela, tras ganar el XXXV Premio de Poesía Ernestina de Champourcin.
Por Nerea Goikoetxea Arana
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Imagen genérica de una pila de libros y un micrófono, sugiriendo un ambiente de lectura tranquilo.
La escritora de Lasarte-Oria, Nahia Intxausti, ha publicado su primer poemario, Zainetatik zilarra, con la editorial Pamiela, tras ser galardonada con el XXXV Premio de Poesía Ernestina de Champourcin, un proyecto que surgió tras su diagnóstico de cáncer.
La escritora Nahia Intxausti, originaria de Lasarte-Oria, siempre sintió la pulsión de escribir, aunque en los últimos años la había dejado de lado. Fue el diagnóstico de cáncer lo que la acercó de nuevo a la poesía. El resultado es Zainetatik zilarra, su primer libro de poemas, publicado con la editorial Pamiela. La autora se siente satisfecha, pero también con un punto de vértigo por el recorrido que está haciendo el libro, que ha sido galardonado con el XXXV Premio de Poesía Ernestina de Champourcin.
Intxausti explica que la enfermedad le brindó la oportunidad de regresar al mundo de la literatura, aliviando la carga de la vida cotidiana. El proceso creativo comenzó al recibir el diagnóstico, anotando las imágenes que le venían a la mente. Aunque dejó de escribir durante los meses de quimioterapia, la mayor avalancha de inspiración llegó cuando estaba en el ejercicio de volver a la normalidad.
La naturaleza ha jugado un papel fundamental en su proceso de curación y creación. La montaña y el mar siempre han sido su refugio, y durante la enfermedad sintió la necesidad de acercarse a los ritmos de la naturaleza. Subraya que la naturaleza la sana y que no encontró mejor asidero literario. Además, recuerda que la propia quimioterapia proviene de la naturaleza, de un árbol, lo que también le ha dado que pensar.
En el libro, Intxausti también aborda el enorme peso de la presión estética en un proceso oncológico. Aunque conocía las reflexiones de la asociación Iñurri, al vivir la enfermedad se dio cuenta de la fuerza que tiene la estética tanto en el sistema de salud como a nivel social. Denuncia que en las consultas se priorizan los consejos estéticos antes que la salud o la curación, y que esto es un ejemplo del sistema “cisheteropatriarcal”. También destaca que las opciones de reconstrucción mamaria no son iguales en todos los casos, ofreciéndose más oportunidades a las mujeres que están más cerca de la normatividad.
Aunque la escritora habla desde su experiencia personal, en el libro realiza un ejercicio de colectivización, enfatizando la importancia de la creación de redes. Gracias a esta red, se han dado cuenta de que la enfermedad y el cuerpo son temas políticos, y quieren visibilizar las cosas que deben mejorarse. Finalmente, afirma que la enfermedad no solo atraviesa al enfermo, sino también a su entorno, especialmente a los niños, y que también ha querido llevar esto a sus poemas, recordando las ideas de la escritora Susan Sontag.



