Pocos minutos antes de las ocho de la mañana de este martes, el Fridtjof Nansen hizo su entrada en el puerto de Pasaia. Con sus 140 metros de eslora por 23,6 metros de manga y sus once cubiertas de altura, se erige como un imponente crucero capaz de dividir en dos el paisaje de la bahía.
Así quedó patente al atravesar el canal de acceso a la dársena guipuzcoana. La nave se convirtió por unos minutos en una pantalla que impedía la visión de la orilla contraria. Los sanpedrotarras se vieron privados de la vista de las casas solariegas que hunden sus cimientos en el mar en Donibane. Los residentes de este último distrito dejaron de avistar la factoría marítima Albaola, la terraza del Falkon e incluso el pantalán de la motora que navega de un lado a otro de la bahía.
Mientras los prácticos del puerto asesoraban al capitán de este buque de expedición polar, uno de los remolcadores de Facal le asistía desde la popa tanto en su entrada como en las maniobras necesarias en aguas interiores. Fueron necesarios cuarenta minutos para que echara amarras en el muelle de Buenavista, el mismo lugar donde en los últimos días han atracado los buques Le Bellot y Greg Mortimer.
Aunque tiene capacidad para 530 pasajeros, a bordo del Fridtjof Nansen viajan en esta ocasión más de 330 personas, en su mayoría de nacionalidad alemana. Partieron en los últimos días de Lisboa y, tras hacer escala en Ferrol y la víspera en el puerto de El Musel, en Gijón, interrumpe por unas horas su marcha en Pasaia. A primera hora de la tarde de este martes reanudará su singladura rumbo a Burdeos. Sus siguientes destinos serán Île d'Yeu, Douarnenez y Saint-Malo, antes de dirigirse hacia Heligoland y, finalmente, Hamburgo.
Construido en 2020 en el astillero Kleven Yards de Noruega, este crucero fue bautizado con el nombre del explorador, científico, humanitario y premio Nobel de la Paz, el noruego Fridtjof Nansen. Está diseñado para protagonizar viajes de aventura en lugares tan recónditos del planeta como la Antártida, el Ártico, Alaska, Groenlandia, Islandia y Canadá. En primavera, sin embargo, realiza singladuras por Europa, como la que le ha traído por cuarta vez en los últimos años a Pasaia.
Su principal seña de identidad es la sostenibilidad. Se trata de un buque híbrido que puede navegar en modo eléctrico. Además, dispone de las tecnologías más modernas para minimizar su impacto ambiental. Su respeto por el medio ambiente también queda de manifiesto en una de las prohibiciones existentes en él, la que impide utilizar plástico de un solo uso.
La vida a bordo del Fridtjof Nansen se resume en una palabra: lujo. Los viajeros disponen de un total de tres restaurantes provistos de una gran variedad de opciones gastronómicas, tanto de inspiración local como internacional. Todos los camarotes son exteriores. Además, los situados en la zona de popa cuentan con jacuzzis privados al aire libre con vistas espectaculares. No hay que olvidar sus plataformas de observación internas y externas con la piscina infinita, el gimnasio, el centro de bienestar e incluso un centro de ciencias. Este es el lugar en el que la tripulación y el pasaje comparten conocimientos sobre las localizaciones que engloban sus viajes, el auténtico cuartel general de los expedicionarios.
La nueva temporada de cruceros del puerto de Pasaia contempla seis escalas. La próxima se anuncia para mediados del mes de mayo. Será entonces cuando arribe el Scenic Eclipse.




