Tras un mes de mayo inusualmente caluroso y con temperaturas extremas en los últimos días, los termómetros se desplomarán hasta diez grados a partir de este viernes. Según datos del sistema MoMo del Ministerio de Sanidad, la ola de calor ha dejado al menos 18 fallecidos en el País Vasco, y Osakidetza atendió ayer a seis personas en Gipuzkoa por golpes de calor.
Antes de que llegara ese alivio, el jueves deparó una última jornada de calor intenso. La estación de San Prudentzio, en Bergara, registró la temperatura más alta de la provincia con 36,4º, seguida de cerca por Oñati (35º), la estación de Amundarain (34,9º) y Alegia (34,7º). Localidades como Arrasate (34,6º), Zizurkil (34,1º) u Ordizia (33,4º) también registraron valores inusuales para esta época del año.
En la costa, las cifras fueron más moderadas: Zarautz se quedó en 27,8º y la estación de Santa Clara en Donostia registró 26,2º. Por otro lado, las temperaturas mínimas de la pasada madrugada se registraron en Berastegi (11,5º), Oñati (13,8º), Arrasate (14,8º), Andoain (15,2º) y Ordizia (15,4º).
A partir de hoy, la situación cambia radicalmente. Las temperaturas en la capital caerán en torno a diez grados respecto a la jornada de ayer, con una máxima prevista de 23º y una mínima de 17º. "Una temperatura mucho más propia para la época del año", señalan desde Aemet. "La atmósfera, muy seca tras días de calor intenso, irá cargándose de humedad y la nubosidad aumentará a lo largo del día", añaden.
El fin de semana confirmará la vuelta a la normalidad. Mañana y el domingo llegarán con temperaturas en torno a los 22-23 grados de máxima y 16-17º de mínima en la costa, nubosidad variable y viento del oeste. Por su parte, en el interior habrá menos nubosidad. Además, el domingo será el día más despejado, con buenas posibilidades de sol tanto en el litoral como, especialmente, en zonas del interior.
La incertidumbre llegará con la semana que viene. El lunes se mantendrá la situación anticiclónica con pocas nubes y temperaturas agradables, aunque al caer la tarde podrían formarse tormentas de evolución en zonas montañosas del interior. El martes, en cambio, podría llegar un pequeño frente que traiga consigo las primeras precipitaciones en muchos días, una lluvia que, después de una semana con temperaturas tan elevadas, sería incluso bienvenida.




