Los residentes de la San Martín Egoitza de Oñati han podido revivir la ilusión del circo gracias a la colaboración de Gure Zirkua y el Ayuntamiento. Iker Galarza y su troupe ofrecieron un espectáculo y explicaciones sobre el día a día de la compañía circense.
La carpa instalada en Olaitturri permitió que 31 mayores, acompañados de familiares y cuidadoras, compartieran una experiencia llena de magia, risas y asombro. Fue un guiño a aquellos abuelos y abuelas que fueron equilibristas, magos y payasos en su vida, manteniendo unidas a las familias.
Tanto las responsables de la residencia como del consistorio valoraron muy positivamente la experiencia. La magia del circo no tiene edad y conquista tanto a niños como a mayores. Su estancia en Oñati está siendo un éxito, tanto que decidieron quedarse hasta el próximo 6 de junio.




