Bergara apuesta por la vivienda asequible, priorizando el alquiler protegido. El municipio construirá 739 nuevas viviendas protegidas y movilizará 790 viviendas vacías con el objetivo de controlar los precios del alquiler y ampliar la oferta. Estas medidas se enmarcan en un plan de acción para el periodo 2026-2028, cuya publicación en el BOE se prevé para finales de esta semana.
El municipio se une a la lista de 21 zonas de mercado residencial tensionado en Euskadi, junto a Sopela y Urduliz. Esta situación afecta a más del 55% de la población vasca, es decir, a 1.198.000 personas. Además, otros catorce municipios tienen solicitudes en trámite.
En el ámbito de la vivienda, el viceconsejero de Vivienda, Miguel de los Toyos, se reunió con el alcalde Gorka Artola y el concejal de Urbanismo, Markel Azkargorta. Visitaron varias parcelas, como la municipal A17.1 Artzamendi (con capacidad para 20 VPO), los terrenos en torno al instituto Miguel Altuna, y las zonas de Urteaga y la antigua Algodonera.
La realidad actual muestra un incremento del 21,5% en el precio medio del alquiler en los últimos cinco años. En Etxebide hay 470 expedientes activos, de los cuales el 86,6% demandan alquiler. La vivienda protegida y pública representa el 6,4% del total.
De los Toyos subrayó la necesidad de aumentar la oferta y responder a la demanda de alquiler, combinando la construcción de nuevas viviendas protegidas con la movilización de las existentes. Por su parte, Artola destacó que el acceso a una vivienda digna es una preocupación principal y una prioridad para el Ayuntamiento, buscando oportunidades reales para quienes desean vivir en Bergara.
El nuevo planeamiento urbanístico contempla 1.123 nuevas viviendas, de las cuales 739 serán protegidas. El plan también identifica 790 viviendas vacías, y se estudiarán medidas para su rehabilitación o incorporación al mercado, como el posible aumento del recargo del IBI.
La rehabilitación es otra línea de actuación clave, con iniciativas para mejorar la accesibilidad y eficiencia de los edificios, y apoyo a comunidades de propietarios. Se explorarán también opciones para convertir locales comerciales en viviendas, y para segregar caseríos y viviendas de gran tamaño.
El plan se estructura en cuatro ejes: ampliación y movilización de la oferta; rehabilitación y aprovechamiento del parque existente; atención a la demanda y vulnerabilidad; y coordinación institucional. El calendario abarca 2026-2028 y se centra en vivienda vacía, Bizigune, rehabilitación y atención a la demanda.




