Eibar volvió a abrirse al visitante durante la pasada Semana Santa con un balance muy positivo de sus rutas guiadas por la ciudad. A lo largo de cuatro jornadas, celebradas los días 2, 3, 4 y 6 de abril, alrededor de 120 personas participaron en esta propuesta impulsada por el Ayuntamiento, con el apoyo de Debegesa, para acercar al público la historia local y el rico patrimonio industrial eibarrés.
La actividad, guiada por la historiadora Nerea Alustiza, permitió a vecinos, visitantes y personas procedentes de distintos puntos de la comarca y de otros territorios redescubrir la evolución de Eibar y los pasos dados en su reconstrucción tras la Guerra Civil. El objetivo de la iniciativa era doble: dar a conocer la oferta turística de la ciudad y reforzar el valor de sus principales atractivos históricos e industriales.
La respuesta del público fue especialmente destacada el Jueves Santo, jornada en la que se registraron 53 asistentes. El Viernes Santo, marcado por el mal tiempo, reunió a 19 personas, mientras que el sábado participaron 23 visitantes y el lunes lo hicieron 26 más, confirmando el interés que despierta este recorrido por la memoria de la ciudad.
Las visitas, de aproximadamente hora y media de duración, comenzaban en la plazoleta de San Andrés y concluían en la calle Estación, siguiendo un itinerario por el centro urbano en el que la transformación de Eibar se convertía en el gran hilo conductor. A lo largo del recorrido, Alustiza fue desgranando la idiosincrasia de la ciudad a través de su desarrollo histórico y de su tradición fabril.
El trayecto incluyó referencias a empresas emblemáticas como Lazpiur, Sarasqueta, Aurrera, El Casco o BH, nombres estrechamente ligados a la memoria colectiva local. Uno de los puntos que más sorpresa despertó entre los asistentes fue precisamente la antigua empresa Aurrera, cuyas dimensiones llamaron especialmente la atención de los visitantes.
“"Trato de dar a conocer el cambio drástico que sufrió Eibar durante la Guerra Civil y su posterior resurgimiento, con referencias a empresas emblemáticas que forman parte de la memoria colectiva."
La ruta también hizo parada en Errebal, donde se abordó la existencia del antiguo convento y la posterior construcción de viviendas vinculadas al programa de Regiones Devastadas. El recorrido continuó por otros enclaves significativos como la empresa de Zapata, la plaza del Mercado, el Trinkete, Ibarkurutze y la zona de la Estación, en un relato que buscaba mostrar el profundo cambio que experimentó Eibar en el siglo XX.
En esta misma línea, la concejala de Desarrollo Económico, Empleo e Innovación, Vanesa Hortas, subrayó que estas visitas contribuyen a reforzar la proyección turística de Eibar en unas fechas en las que muchas personas aprovechan para acercarse al entorno. Con esta iniciativa, añadió Hortas, se busca seguir valorizando los recursos culturales, históricos e industriales de la ciudad como elementos de atracción y también de dinamización económica.




