La asamblea de trabajadores de Tubos Reunidos de Amurrio se reunirá el 7 de mayo para votar sobre el futuro de la huelga, pero los sindicatos han dejado claro que esta decisión no tendrá impacto en el paro laboral en curso. Según las organizaciones sindicales, la asamblea es una estrategia de la dirección de la empresa con el objetivo de generar desacuerdo entre los empleados y criminalizar la huelga.
Inicialmente, un medio del grupo Vocento publicó que un grupo de trabajadores había recogido las firmas del 25% de la plantilla para convocar la asamblea. Sin embargo, los sindicatos que convocaron la huelga negaron tener conocimiento de esta noticia, y el sindicato ESK la calificó de "bulo", ya que el documento se estaba difundiendo de forma anónima a través de las redes sociales.
“"Los sindicatos fuimos quienes la convocamos y seremos nosotros quienes la desconvocaremos, no otros."
Los sindicatos han denunciado que se enteraron de la convocatoria de la asamblea primero a través de los medios de comunicación y solo más tarde recibieron la comunicación oficial. Además, han señalado que los organizadores de la asamblea son "personas cercanas a la dirección", y no "trabajadores comunes", como el responsable de ventas para China y Corea del Sur o el responsable del mercado nacional.
Las organizaciones de trabajadores han subrayado que no tienen forma de verificar si el 25% de la plantilla ha apoyado realmente la iniciativa, ya que las firmas se entregarán a la empresa, la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social, alegando confidencialidad. Por ello, los sindicatos se reunirán el lunes, pero prevén que la asamblea no tendrá efecto en la huelga, ya que los convocantes no tienen legitimidad para desconvocarla.
Según los sindicatos, "ir a trabajar y hacer huelga son derechos individuales", por lo que continuarán con la huelga. Para el día de la asamblea del 7 de mayo, tienen previsto organizar un fuerte piquete para responder a este "intento de fomentar el desacuerdo".




