El conductor fue interceptado en un control rutinario, y los agentes detectaron rápidamente que el coche no era de su propiedad. Tras verificar el origen del vehículo, se confirmó que había sido sustraído en Bilbao.
Además, el detenido dio positivo en la prueba de drogas y carecía de permiso de conducir. Por estos motivos, la policía le imputó los delitos de robo de vehículo y contra la seguridad vial por no poseer la documentación necesaria para conducir.
El individuo fue puesto a disposición judicial el mismo domingo. Según informó la Ertzaintza, el joven ya contaba con antecedentes similares.




