Heroico rescate de un surfista en Mundaka en un día de mar brava

Oskar Hernández Sáinz-Vizcaya, un joven de 22 años, junto a un compañero, salvó la vida de un deportista en las aguas de Mundaka en una jornada poco propicia para el surf.

Imagen genérica de la aleta de una tabla de surf cortando una ola grande, en el contexto de un rescate marítimo.
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Imagen genérica de la aleta de una tabla de surf cortando una ola grande, en el contexto de un rescate marítimo.

Oskar Hernández Sáinz-Vizcaya, un joven de 22 años de Mundaka, y su compañero Esteban, salvaron la vida de un surfista en el Cantábrico en una jornada con grandes olas y corrientes peligrosas.

Oskar Hernández Sáinz-Vizcaya, un joven de 22 años de Mundaka, se convirtió en un héroe el pasado domingo 12 de abril al rescatar a un surfista en apuros en un mar embravecido. Con la ayuda de su compañero Esteban, Oskar salvó la vida de un deportista que se había adentrado en el Cantábrico en condiciones muy desfavorables para la práctica del surf.
Alrededor de las dos de la tarde, Oskar se dirigió a La Atalaya de Mundaka para observar el estado del mar. Inmediatamente se percató de que no era un día adecuado para entrar al agua, pero observó a una persona en dificultades. El surfista brasileño, que llevaba ocho años sin practicar este deporte, no podía remar ni salir de la zona, atrapado por la fuerza del mar.

"Si no llega a ser por mí y por mi compañero, se lo hubieran llevado las olas y se hubiera ahogado."

Oskar Hernández Sáinz-Vizcaya · Rescatador
Oskar no lo dudó. Subió a su casa para coger su neopreno y su tabla. Una vez en el agua, lanzó al surfista brasileño su invento (la cuerda para atarse a la tabla), pero este no pudo agarrarla, alegando un golpe en el hombro. Entonces, Oskar y Esteban ataron al brasileño a su tabla y lo remolcaron hasta la rampa del puerto, donde pudieron sacarlo a salvo.
Una vez en tierra, el rescatado fue trasladado al local del club de surf de Mundaka, donde tomó una ducha caliente y se llamó a una ambulancia, aunque Oskar cree que no fue necesario su traslado al hospital. Oskar ha expresado su orgullo por las felicitaciones recibidas de los vecinos y ha recalcado que en ningún momento corrió peligro durante el rescate. El surfista brasileño, por su parte, no pudo ni darle las gracias, agotado y paralizado por el susto.