Residentes del barrio, a título individual, habían convocado una reunión en el centro cívico de San Francisco para abordar problemas como el ruido, la suciedad y el consumo de drogas en la zona. El objetivo era buscar soluciones y mejorar la convivencia.
Pocos días después de difundir la iniciativa en redes sociales, colectivos antisistema empapelaron el barrio y el Casco Viejo con carteles. En ellos, convocaban a una concentración a la misma hora y lugar que la asamblea, acusando a los residentes de racismo y de alentar a partidos de ultraderecha.
Esta situación ha llevado a la Ertzaintza y a la Policía Municipal a establecer un dispositivo especial para la tarde del lunes. Sin embargo, los vecinos han optado por anular la reunión para evitar cualquier riesgo para la seguridad de los asistentes, especialmente de las personas mayores del barrio, quienes ya habían expresado su temor a los organizadores.
“"Resulta sangrante que sindicatos y asociaciones que dicen defender a la población intimiden y boicoteen a hombres y mujeres que, sin verse condicionados por siglas políticas o subvenciones públicas, organizan iniciativas para mejorar su barrio."
Los organizadores han criticado la falta de empatía de estas agrupaciones con los problemas reales del barrio. Acusan a los vecinos de racistas por difundir videos que documentan peleas con navajas, basura en las aceras, tráfico de drogas o conductas transfóbicas. Sin embargo, señalan que ninguno de estos colectivos ha actuado para denunciar estos episodios violentos.
Los vecinos han anunciado su intención de organizar una nueva concentración y seguirán difundiendo la situación de inseguridad y dejadez institucional que, según ellos, padece el barrio de San Francisco.




