En una manifestación celebrada ayer en Bilbao, usuarios de la línea C-3 de Renfe expresaron su descontento, especialmente aquellos con movilidad reducida y quienes utilizan carritos. La plataforma, conformada por el Movimiento de Pensionistas de Bizkaia y de Aiaraldea junto a personas con movilidad reducida, denuncia el retraso en las obras de elevación de los andenes, que estaban previstas para el primer trimestre de 2026.
El principal problema radica en que los andenes se encuentran a un nivel inferior al de los trenes, dificultando el acceso a personas en silla de ruedas, con problemas de movilidad, visuales o que empujan carritos. Por ello, más de 200 personas se congregaron en Bilbao para reivindicar la accesibilidad universal a este servicio de transporte público.
La protesta culminó en la sede de Euskal Trenbide Sarea (ETS), donde la agrupación intentó entregar una carta y un informe sobre los problemas de accesibilidad en estaciones y apeaderos de la línea C-3, solicitando además una reunión con el director general de ETS, Antonio López Valenzuela. Sin embargo, no se les permitió entregar la misiva al acudir en nombre de un colectivo, según explicó Agurtzane Sotch, miembro de la asociación.
Esta nueva acción de protesta tiene su origen en un compromiso adquirido el pasado mes de octubre por el departamento de Movilidad Sostenible del Gobierno vasco, que prometió elevar los andenes en las estaciones de Orduña y Abando (línea C-3) como experiencia piloto. Sotch señaló que "todavía no hemos visto avances" y considera la medida un "parche" que no ve viable, ya que además exige subir y bajar del tren entre Abando y Orduña.
Por su parte, Euskal Trenbide Sarea recuerda que el 1 de enero de 2025 el Gobierno vasco asumió la gestión de las Cercanías ferroviarias, dejando en manos de Adif, la sociedad pública dependiente del Ministerio de Transportes, la reforma de las infraestructuras. No obstante, ETS, priorizando la accesibilidad, ha iniciado las actuaciones pertinentes, a pesar de no ser su competencia directa. El ente público afirmó: "Llevamos semanas con todo preparado para comenzar las obras, pero necesitamos que Adif nos dé permiso para actuar".
Además, comentaron que otra actuación en curso es la sustitución de las unidades de tren, un compromiso de Renfe que contempla la implantación de al menos un vagón de piso bajo en cada convoy de la C-3, previsto para antes de que finalice este año.
Luis Miguel, de Ugao-Miraballes, acudió a la concentración en su silla de ruedas. Su frustración era evidente: "La única opción de viajar actualmente es hacerlo en autobús, aunque también tiene sus complicaciones". Se confiesa decepcionado porque "hacen promesas que luego no cumplen, se retrasan y no dan ninguna razón". A su juicio, "tampoco pedimos algo descabellado".




