La asociación Atabaka, de la localidad turística de Lekeitio, ha expresado nuevamente sus críticas por la repercusión en la biodiversidad de la isla de Garraitz debido a las motos de agua. Esta preocupación surge tras un torneo internacional de motos de agua en la costa guipuzcoana y la incursión de muchos de sus participantes en el litoral de Ondarroa y Lekeitio hace unas semanas.
Para algunas personas puede tener poca importancia el daño que el ruido y la contaminación de esas motos provoca por ejemplo en el halcón peregrino que ha elegido el islote para asentarse, pero para nosotros como entidad que busca defender el patrimonio natural de la comarca resulta un hecho denunciable y que requiere una regulación inmediata.
Desde la agrupación, que ha liderado las excavaciones arqueológicas en el islote bajo la dirección de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, se teme que la situación se vuelva aún más "insoportable" con la llegada del buen tiempo y la afluencia de turistas durante las vacaciones de Semana Santa. Critican que las motos "pasan a toda velocidad, dando vueltas por la isla con un ruido ensordecedor al venir en grupos y aunque se denuncie no disponemos de una herramienta con la que actuar".
Las multas por infracciones con motos de agua en Bizkaia, al igual que en el resto de España, están reguladas por la normativa estatal de marina mercante. Estas sanciones económicas pueden oscilar entre 500 y 3.000 euros, dependiendo de la gravedad, y alcanzar hasta 5.000 euros en casos de uso temerario.
Si a ese panorama añades la gente imprudente que va a la isla sin el menor respeto o conciencia del lugar que pisa, las personas que dejan sueltos a los perros y los drones que sobrevuelan el espacio sin cesar queda de relieve la necesidad de que su protección pasa por declararla Reserva Natural.
Aunque no es la primera vez que se exige la implementación de este procedimiento, el Ayuntamiento de Lekeitio ha reconocido su temor a que provoque el efecto contrario y se convierta en un espacio invadido "como sucedió en Gaztelugatxe". No obstante, el Consistorio ha convocado un primer encuentro con Atabaka para analizar la situación y evaluar la puesta en marcha del procedimiento.
De esta manera dispondremos de una herramienta legal con la que actuar para prohibir que sobrevuelen drones y para que las motos acuáticas respeten unas distancias mínimas. En caso de incumplimiento podemos denunciarlo y que nos hagan caso.
El Gobierno Vasco ya decidió en 2019 proteger sus aproximadamente 6,5 hectáreas de extensión, catalogándola como parque arqueológico para conservar los tesoros históricos que alberga en sus tres yacimientos tras años de excavaciones.