Un hórreo de 500 años, un tesoro histórico descubierto en Bizkaia

El hórreo de Ertzile, ubicado en el barrio de Gaztañatza de Iurreta, ha sido destacado por la Diputación Foral de Bizkaia como uno de los más espectaculares de la región.

Imagen del hórreo de Ertzile en Bizkaia, de madera y sobre pilares de piedra.
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Imagen del hórreo de Ertzile en Bizkaia, de madera y sobre pilares de piedra.

En el barrio de Gaztañatza de Iurreta, Bizkaia, se esconde un hórreo de 500 años, considerado por la Diputación Foral de Bizkaia como uno de los ejemplares más espectaculares de la región, testimonio de antiguas prácticas agrícolas y estructuras sociales.

En el barrio de Gaztañatza de Iurreta, Bizkaia, se encuentra un tesoro que a menudo pasa desapercibido: un hórreo de 500 años de antigüedad. Esta construcción, conocida como el hórreo de Ertzile, es valorada por la Diputación Foral de Bizkaia como uno de los más espectaculares de la región por su antigüedad y estado de conservación.
Durante el siglo XVI, los hórreos eran comunes en los caseríos de los valles vizcaínos, especialmente en el Duranguesado. Sin embargo, a partir del siglo XVII, comenzaron a desaparecer, y para el siglo XVIII, su presencia era casi nula. El de Ertzile es uno de los pocos ejemplares que aún se mantienen en pie en todo Euskal Herria.

"Los hórreos eran graneros situados junto al caserío, que se utilizaban para depositar semillas, grano, manzanas, castañas y otros frutos de la cosecha. Estos productos se ponían fuera del alcance de los roedores, por eso a la escalera de piedra por la que se accede le falta el último peldaño."

una fuente experta
Además de albergar productos agrícolas, estos graneros también cumplían una función de representación del prestigio social de la familia. Un hórreo bien construido y conservado era un signo visible de la prosperidad del caserío. Cada uno de los tres compartimentos del hórreo de Ertzile cuenta con puerta y cerradura propias, lo que permitía separar productos y, en ocasiones, gestionar espacios para diferentes familias o inquilinos.
La desaparición de los hórreos no se debió al abandono, sino a una sustitución. Con la llegada del maíz americano a los caseríos vascos a partir del siglo XVII, el volumen de las cosechas se disparó. Las familias con mayor riqueza comenzaron a integrar el espacio de almacenamiento dentro de las propias construcciones de piedra de los nuevos caseríos. El granero separado perdió su razón de ser. En Bizkaia, este proceso fue tan rápido y completo que en el siglo XIX apenas quedaban testimonios en pie.
El hórreo de Ertzile también sufrió este declive: a principios del siglo XIX, el granero cayó en desuso y comenzó a destruirse. Su historia podría haber terminado allí, pero en 1987 fue reconstruido respetando su aspecto original. La reconstrucción permitió conservar sus rasgos constructivos más singulares: está realizado íntegramente en madera de roble, elevado sobre cuatro pilastras de arenisca, y sus piezas se encajan entre sí sin un solo clavo metálico. Aunque es de propiedad privada, el hórreo de Ertzile permanece abierto a la visita libre.