Plentzia perfila la reparación de la carretera al Abanico tras años de quejas vecinales

Un deslizamiento de tierra evidencia la urgencia de mejorar la seguridad del vial tras una sentencia que ya obligó en 2020 al Ayuntamiento a asumir los costes de los arreglos.

Imagen de una carretera estrecha en Plentzia, con un deslizamiento de tierra y el mar al fondo.
IA

Imagen de una carretera estrecha en Plentzia, con un deslizamiento de tierra y el mar al fondo.

El Ayuntamiento de Plentzia ha dado un nuevo paso en la mejora de uno de los accesos a la zona conocida como el Abanico, en la urbanización Isuskiza, después de una década de reivindicaciones vecinales y una sentencia de 2020.

El proceso para la mejora de uno de los accesos a la zona conocida como el Abanico de Plentzia –Urbanización Isuskiza, donde residen más de 1.000 personas– ha dado un nuevo paso. Tras una década de luchas vecinales para garantizar la seguridad vial en la zona, en una reunión mantenida entre representantes del Ayuntamiento (ahora en manos de EH Bildu), las ingenierías implicadas y la comunidad de propietarios, se han concretado algunas de las soluciones técnicas a aplicar. La intervención tiene su origen en una sentencia dictada en 2020 que obligaba al Gobierno local a reparar la carretera, que estuvo cerrada cuatro años desde 2016 por su mal estado.
Mientras se define el proyecto, la situación sobre el terreno sigue condicionada por problemas de estabilidad. Un desprendimiento ha obligado a mantener cerrado un carril de salida en la calle Isuskitza Bidea desde hace dos semanas. Para paliar la afección, se desvió el tráfico por una vía privada hasta que se disponga de la señalización adecuada.
Actualmente, la redacción del plan de actuación se encuentra en marcha y su entrega está prevista para mayo. Se pretenderá entonces garantizar una anchura suficiente para el tránsito de minibuses, delimitar el espacio para la acera y preparar el área para futuras instalaciones o servicios como luminarias.
Por lo tanto, a partir del próximo mes, se abrirá la fase administrativa antes del inicio de las obras, que incluirá la aprobación municipal y autorizaciones a organismos como URA, el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco o el de Infraestructuras de la Diputación. En paralelo, «se tramitarán las posibles expropiaciones necesarias para ajustar el trazado», se indica en la hoja de ruta que sigue el Ejecutivo local.
Este avance llega tras completar los trabajos técnicos previos. El estudio topográfico fue entregado hace dos años, mientras que el geotécnico, clave para definir las soluciones, se retrasó durante el ejercicio pasado debido a deficiencias en los primeros informes presentados por la empresa adjudicataria. El Gobierno plenziatarra llegó a rechazar dos versiones del documento por incumplimientos técnicos antes de su validación definitiva. Además, como parte de este proceso, el Consistorio resolvió también el expediente sobre la titularidad de los accesos, determinando que el principal –situado más próxima al núcleo urbano– es de carácter público, mientras que el otro –denominado Dos Palmeras– corresponde a la urbanización.