Un proyecto del Departamento de Educación del Gobierno vasco está más cerca de materializarse. Fuentes del Ejecutivo han indicado que la implementación de cocinas propias en los colegios de Basauri será una realidad «a partir del próximo curso», una noticia largamente esperada por las AMPAS de la localidad, que desde 2021 han estado luchando por un cambio en el modelo de los comedores escolares, actualmente gestionados por empresas de catering.
En junio del año pasado, la consejera Begoña Pedrosa anunció que estas nuevas cocinas llegarían a Basauri durante el presente curso, algo que finalmente no ha ocurrido. Desde el Departamento de Educación explican que el retraso se debe a dos razones principales. Inicialmente, se consideró la posibilidad de instalar una única cocina zonal en el colegio Bizkotxalde, pero un proyecto piloto realizado el verano pasado concluyó que una sola instalación podría ser demasiado grande y poco flexible.
Por ello, el modelo que se contempla actualmente es el de crear «varias cocinas en distintos centros», aunque su implementación «requiere adaptaciones técnicas importantes, ya que en muchos casos es necesario aumentar la potencia eléctrica de los centros o instalar infraestructuras adicionales, lo que complica los plazos de ejecución». El proyecto prevé «cocinas eléctricas verticales de última generación, que permiten un control más preciso de los tiempos y temperaturas de cocción, contribuyendo a preservar mejor las propiedades nutricionales de los alimentos».
Los colegios específicos donde se ubicarán estas cocinas aún no se han determinado. «Se están analizando los espacios disponibles y el número de comensales, con el objetivo de diseñar la solución más adecuada, y también se tienen en cuenta las necesidades de potencia eléctrica», explican. En cuanto al funcionamiento, las comidas se elaborarán en el propio centro y «se trasladarán posteriormente mediante transporte especializado que garantiza el mantenimiento de la temperatura y las condiciones sanitarias adecuadas». El objetivo es minimizar el tiempo entre la elaboración y el consumo.
Nos preocupa por un lado que si la empresa y la materia prima van a ser las mismas la situación no sea tan diferente, y por otro, la calidad de la comida que van a seguir comiendo nuestros hijos hasta que el proyecto se concrete.
Las AMPAS, que lamentan no haber recibido información del Gobierno vasco «desde diciembre», acogen la noticia con «escepticismo». Expresan su preocupación de que, si la empresa y la materia prima no cambian, la situación no mejore sustancialmente, y por la calidad de la comida que sus hijos seguirán consumiendo hasta que el proyecto se concrete.




