La edición de este año no ha sido sencilla, pero sí muy gratificante para la Pasión de Durango. Susana Alarcón, responsable de la asociación Juan de Iciar, subraya la positiva respuesta del público. Aunque el jueves comenzó con 120 espectadores, la asistencia se incrementó a 200 personas tanto el viernes como el sábado, rozando el lleno en un aforo de 260.
Alarcón reconoce que las ventas por internet no tuvieron el mismo impulso que en ediciones anteriores y que esperaban una mayor afluencia inicial el viernes. No obstante, celebra que el público —mayoritariamente local y con nuevas caras que descubrían la obra por primera vez— se fue animando a medida que avanzaban las representaciones.
“"Se van más de los que entran. Sin embargo, tengo que destacar que también está entrando gente nueva."
En cuanto a la participación, Alarcón señala que “se van más de los que entran”. Esta edición ha notado la ausencia de entre quince y veinte personas del pueblo que solían participar. Aunque ha habido nuevas incorporaciones, la asociación se esfuerza para que el relevo generacional sea una realidad y más gente se sume a esta tradicional representación de Semana Santa.
En el plano interpretativo, “el nivel ha sido muy bueno”, dejando al público “muy contento”. Alarcón destaca nombres como Marcos Echarte, cuya interpretación de Jesús fue nuevamente el eje emocional; Ane Gómez en el papel de María, quien, junto a sus compañeros, transmitió la solemnidad necesaria; y Markel Ganboa, que dio vida a un Pilatos con gran fuerza escénica.
El clima ha sido un factor determinante esta Semana Santa. El miércoles de preparativos fue especialmente duro debido al frío y la lluvia persistente. El jueves la lluvia dio una tregua relativa, y el viernes, finalmente, el buen tiempo permitió que la representación luciera en mejores condiciones.




