La Guardia Civil ha llevado a cabo recientemente en Bizkaia el procedimiento anual de destrucción de armas depositadas en las distintas intervenciones de armas y explosivos del cuerpo. Esta actuación forma parte de las labores periódicas que realiza la institución para garantizar el control y la retirada definitiva de armamento que ha sido intervenido, entregado voluntariamente por sus propietarios o que ha quedado fuera de circulación por diferentes motivos administrativos y judiciales.
Según han informado fuentes de la Guardia Civil, durante esta campaña se ha procedido a la destrucción de un total de 1.726 armas, cuyo peso conjunto supera las 4,4 toneladas. Entre el material eliminado se incluyen diferentes tipos de armas que, tras completar los procedimientos legales y administrativos correspondientes, ya no podían permanecer en uso ni ser devueltas a sus propietarios.
Para ello, las armas fueron trasladadas a una empresa de fundición ubicada en Bizkaia, donde fueron sometidas a un proceso de tratamiento industrial que garantiza su inutilización total y su eliminación definitiva.




