El Norte concentra las muertes por calor: «No estamos preparados»

El 97% de los fallecimientos por altas temperaturas registrados en mayo ocurrieron en Euskadi, Asturias, Galicia y Cantabria.

Imagen genérica: un termómetro mostrando alta temperatura con colinas verdes y nubes al fondo, representando el País Vasco.
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Imagen genérica: un termómetro mostrando alta temperatura con colinas verdes y nubes al fondo, representando el País Vasco.

El episodio de calor de mayo provocó casi un centenar de muertes en España, el 97% en comunidades del norte como Euskadi, debido a la falta de adaptación y viviendas preparadas para el frío.

El episodio de calor que azotó la península en mayo provocó la muerte de casi un centenar de personas en España. La mayoría, un 97%, residían en comunidades del norte como Euskadi, Asturias, Galicia y Cantabria; zonas donde tradicionalmente las altas temperaturas se dan en jornadas concretas y restringidas a semanas de pleno verano.
Los expertos llevan décadas anunciando un cambio de tendencia donde el calor ha llegado para quedarse. La temporada estival se alarga y el mercurio alcanza valores inusuales. Esto impacta en una población poco acostumbrada a sufrir altas temperaturas durante varios días, incluso por la noche. En Euskadi, el pasado mayo se registraron 31 fallecimientos atribuibles al calor: 26 en Bizkaia y 5 en Gipuzkoa. Esta cifra se acerca a las 39 muertes de Asturias y supera las 18 de Galicia y las 9 de Cantabria, según datos del Instituto Carlos III.
¿Por qué el Norte concentra el 97% de las muertes? Héctor Tejero, responsable de Salud y Cambio Climático del Gobierno central, señala la ausencia de "una cultura del calor" en las comunidades cantábricas, lo que se traduce en hogares menos adaptados y rutinas contrarias a las de zonas más cálidas.
Las casas "están más preparadas para el frío", explica Tejero. Los materiales buscan "retener el calor" para los inviernos, pero se convierten en hornos con el calor extremo. Además, muchos edificios antiguos aíslan mal. Los aires acondicionados son escasos: mientras en Sevilla o Valencia el 70% de los hogares los tienen, en Bilbao o Vitoria no llegan al 5%, según Idealista.
En Bilbao, instalar aire acondicionado puede tener restricciones visuales y de ruido en algunas fachadas.
"Hay que cambiar el chip"
Tejero añade que "las rutinas tampoco están adaptadas" al calor, provocando que la gente haga vida normal en las horas centrales del día, algo impensable en Andalucía. La falta de preparación ante temperaturas cercanas a los 40 grados en el Norte puede costar vidas.
Guillermo Herrero, director de Salud Pública del Gobierno vasco, aclara que estas muertes "no son por golpes de calor", sino que el calor "complica algunas enfermedades circulatorias o respiratorias".

"No estamos muy preparados para soportar altas temperaturas. Hay que cambiar el chip y adaptar las ciudades y las viviendas. Por ejemplo, en el sur los suelos son de azulejo o baldosa. El calor ha venido para quedarse."

Héctor Tejero · Responsable de Salud y Cambio Climático del Gobierno de España
Tejero recomienda prestar atención a grupos vulnerables (bebés, niños, mayores) y desaconseja "esfuerzo físico en las horas de calor". También insiste en "estar pendientes de quienes viven solos" y en "no dejar a ningún ser vivo en un vehículo cerrado", ya que puede ser mortal también para los animales.
A quienes viven en viviendas con acumulación de calor, les aconseja "duchas frías, bajar persianas, beber mucha agua y refugiarse en edificios públicos adaptados" como La Alhóndiga, centros cívicos o bibliotecas en Bilbao.
El Gobierno vasco activó su plan contra el calor el 21 de mayo, antes de lo previsto, y el Ministerio de Sanidad lo hizo el 13 de mayo, extendiéndose hasta el 30 de septiembre.
El Plan Calor del Ministerio de Sanidad recoge las máximas diarias de referencia. En Bizkaia, el episodio de finales de mayo supuso alcanzar máximas históricas para la época en todas sus zonas (litoral, interior y cuenca del Nervión).
Los días 22 y 25 de mayo se batieron récords en numerosas estaciones de Bizkaia, como Balmaseda (36,9º) y Sestao (36,3º).

Desde los años 70, las olas de calor han aumentado un día por década.

Santiago Gaztelumendi, director de Estrategia y Coordinación de la Agencia Vasca de Meteorología, advierte que las olas de calor "duran más y tienen más intensidad". Los días de olas de calor han pasado de cuatro anuales (1971-2000) a más del doble (2014-2023).
El cambio climático también ha elevado las temperaturas diurnas (un 85% más de días muy cálidos que en los 70) y nocturnas (un 75% más de noches cálidas en la última década comparado con 1971-2000).
Gaztelumendi señala que el cambio climático trae consigo "subida de la temperatura media, tanto máximas como mínimas, subida de la temperatura del agua del mar y el nivel del mar". La tendencia "va a continuar".