La Diputación impulsa la recuperación del bosque autóctono en Jaizkibel

Sustitución del castaño japonés por especies nativas en el espacio protegido de Jaizkibel.

Un denso bosque de castaños japoneses con algunos robles autóctonos luchando por crecer, en un área natural protegida de Gipuzkoa.
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Un denso bosque de castaños japoneses con algunos robles autóctonos luchando por crecer, en un área natural protegida de Gipuzkoa.

La Diputación de Gipuzkoa ha iniciado trabajos forestales en Jaizkibel para recuperar la vegetación autóctona y mejorar la calidad de los ecosistemas.

La Diputación Foral de Gipuzkoa ha iniciado una nueva fase de trabajos forestales en Jaizkibel, dentro del término municipal de Lezo, con el objetivo de avanzar en la recuperación de la vegetación autóctona de este espacio natural protegido.
Las actuaciones se están desarrollando en una parcela situada en Gaintxurizketa, en la zona alta de Alarguntza, y forman parte de una estrategia a largo plazo destinada a mejorar la calidad ecológica de la montaña y favorecer la regeneración de los bosques del territorio.
La intervención se centra en una masa forestal de castaño japonés plantada en 2002. En aquel momento, la introducción de esta especie respondió a la necesidad de controlar la expansión de los argomales y reducir la continuidad del combustible forestal, una medida orientada a disminuir el riesgo de incendios y mejorar la gestión del monte. Más de dos décadas después, la Diputación considera que aquellos objetivos iniciales se han cumplido.
Sin embargo, la evolución de la plantación ha puesto de manifiesto que la presencia dominante del castaño japonés dificulta el desarrollo natural de las especies autóctonas, limitando la diversidad ecológica de la zona.
Por este motivo, los trabajos actualmente en marcha persiguen una segunda fase de restauración ambiental centrada en aumentar la naturalidad del bosque y favorecer la recuperación de los ecosistemas característicos de Jaizkibel.
El principal objetivo de la actuación es impulsar la recuperación del marojal, una formación forestal dominada por el roble marojo (Quercus pyrenaica) que constituye uno de los elementos ecológicos más singulares y valiosos de Jaizkibel.
La importancia de este hábitat es tal que fue uno de los motivos que justificaron la declaración de Jaizkibel como Zona Especial de Conservación (ZEC) dentro de la Red Natura 2000, la red europea de espacios protegidos destinada a garantizar la conservación de los hábitats.
Pese a su valor ecológico, la presencia actual del marojal en Jaizkibel es muy reducida. Según los datos manejados por la Diputación, este tipo de bosque apenas ocupa en la actualidad un 6% de la superficie protegida, a pesar de que su extensión potencial podría alcanzar cerca del 75% del territorio.
Para alcanzar este objetivo, se contemplan dos líneas de actuación complementarias. Por una parte, se están realizando clareos mediante tala selectiva y técnicas de anillamiento de ejemplares. Estas actuaciones se concentran especialmente en aquellos puntos donde ya se detecta la presencia de vegetación autóctona. Por otra, se están abriendo claros en las áreas donde no existe regeneración natural de especies propias para generar condiciones favorables para la implantación de ejemplares autóctonos.
La actuación no finalizará con los trabajos de clareo actualmente en ejecución. La Diputación prevé completar el proceso durante el próximo invierno mediante nuevas plantaciones de especies autóctonas adaptadas a las condiciones ecológicas de Jaizkibel.