En el contexto de polarización política que vive el Estado español, las opiniones del presidente Pedro Sánchez y de la representante madrileña Isabel Díaz Ayuso rara vez coinciden. Sin embargo, la petición del PNV de trasladar el Guernica al Museo Guggenheim de Bilbao ha provocado la airada reacción de Ayuso, lo que podría ser motivo de reflexión dentro del Gobierno español.
La solicitud propone que la obra permanezca en Bilbao durante nueve meses, desde el próximo octubre hasta finales de junio de 2027. El lehendakari Iñigo Pradales lo solicita como un gesto simbólico de reparación en el 90º aniversario de la constitución del Gobierno de Aguirre y del bombardeo perpetrado por la Legión Cóndor nazi y la aviación italiana bajo las órdenes de Franco. Por ahora, el ministro Ernest Urtasun, de Sumar, no ha dado señales de estudiar las posibilidades técnicas, y el informe del Museo Reina Sofía desaconseja el traslado por el riesgo de que las vibraciones desprendan más capas de pintura.
“"Esto es una catetada. El PNV quiere alentar sentimientos identitarios y agravios para justificar o para tergiversar la historia de todos."
Ayuso, ante los medios de comunicación el lunes, calificó la petición de "catetada", sin hacer ninguna reflexión en clave de memoria y reparación. El PNV, por su parte, se ha reafirmado en su solicitud. Si el presidente del EBB, Aitor Esteban, ya respondió el domingo en sus redes sociales que la catetada es "que tu principal reivindicación nacional sea tomarse una caña en una terraza", el grupo del PNV en el Senado ha enviado una nota de prensa para anunciar que este martes llevará este asunto al pleno de control.
Igotz López preguntará al ministro de Cultura "por qué se niega a estudiar las condiciones necesarias para materializar el préstamo reclamado por el lehendakari". El PNV sabe que trasladar el cuadro es delicado, pero lo que pide es un informe sobre las distintas posibilidades de trasladarlo sin que sufra desperfectos. "Desde el Gobierno Vasco se reclama al ministerio que elabore un informe posibilista, excepcional y de alto nivel, que analice si existen condiciones, medios técnicos y garantías para una cesión temporal y extraordinaria, desde una voluntad política compartida", recuerdan los jeltzales.
Pradales e Ibone Bengoetxea, vicelehendakari, llevan semanas apelando al componente político de la memoria histórica, un terreno donde Sánchez, en teoría, se mueve cómodo, aunque nunca ha pedido perdón por este bombardeo en nombre del Estado. En cuanto a las dificultades técnicas, Pradales le recordó el domingo que fue capaz de sacar a Franco del Valle de los Caídos. El PP, por su parte, se ha posicionado en contra del traslado si los técnicos lo desaconsejan.




