El territorio de Bizkaia esconde vestigios de su pasado industrial en muchos rincones, y un claro ejemplo de ello son los hornos de calcinación de la mina Catalina, ubicados en Sopuerta. Estas estructuras gigantescas, que se alzan en medio del monte como torres o volcanes, pueden convertir un sencillo paseo familiar en una pequeña aventura.
Estos hornos funcionaron entre los años 1950 y 1970 para calcinar el mineral de hierro, formando parte de un antiguo complejo minero que hoy se encuentra en desuso. Sin embargo, el lugar destaca por su notable fragilidad. Expertos advierten que el complejo está "en bastante mal estado" y figura en la lista roja de patrimonio, por lo que lanzan un mensaje de precaución a quienes se acerquen a visitarlo.
“"¡Id con cuidado!"
La visita no se limita únicamente a la "arqueología industrial". Muy cerca de las imponentes chimeneas se encuentran la ermita de Santa Lucía de Labarrieta y un lago cercano que añaden encanto al recorrido. Esta combinación convierte el trayecto en un plan sencillo y diferente, ideal para quienes buscan explorar rincones no masificados ni "preparados" para el turismo convencional.
Aunque no es un lugar acondicionado para pasar el día, se recomienda como una curiosa excursión familiar. Para quienes se animen a descubrirlo, la ruta sugerida comienza aparcando en el área de autocaravanas del barrio de Los Castaños, desde donde se inicia el camino a pie hacia este "peculiar" destino de las Encartaciones.
La Mina Catalina es uno de los ejemplos más representativos del pasado industrial ligado a la extracción de hierro que impulsó el desarrollo económico de la zona durante los siglos XIX y XX. Hoy en día, los restos de infraestructuras mineras forman parte del patrimonio histórico, ofreciendo rutas de senderismo, miradores y propuestas gastronómicas en municipios cercanos.




