Devuelven a sus familias los restos de dos milicianos casi 90 años después

La consejera de Justicia y Derechos Humanos reivindica las leyes de memoria democrática y Gogora lanza una campaña para familias de desaparecidos.

Imagen genérica: manos estrechándose sobre un escritorio con iluminación de oficina.
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Imagen genérica: manos estrechándose sobre un escritorio con iluminación de oficina.

La consejera de Justicia y Derechos Humanos y el director de Gogora han entregado a sus familias los restos mortales de dos milicianos, Cosme Ayala Yoldi y Manuel Hernáez Ruidíaz, recuperados de una fosa en el cementerio de Amorebieta-Etxano.

María Jesús San José, consejera de Justicia y Derechos Humanos, y Alberto Alonso, director de Gogora, han entregado a sus respectivas familias los restos mortales de los milicianos Cosme Ayala Yoldi y Manuel Hernáez Ruidíaz, recuperados de una fosa en el cementerio de Amorebieta-Etxano en julio de 2025.
Dos de las hijas de estas dos víctimas de la guerra han estado presentes en el acto y han podido recibir los restos mortales de su padre. En un emotivo acto celebrado hoy en Bilbao, la consejera ha recordado 'dos vidas comprometidas desgarradas por la sinrazón de la guerra, dos proyectos de vida destruidos en cuestión de minutos', y se ha dirigido a las familias: 'porque vosotras sois el futuro con el que ellos soñaban, noventa años de historia familiar que ellos no pudieron disfrutar'.
San José ha insistido en la necesidad de 'recuperar el pasado, buscar a los desaparecidos de la guerra civil y el franquismo para retornarlos al lugar del que nunca debieron salir' porque precisamente eso es 'hacer memoria'. Por ello, ha reivindicado el 'papel fundamental de las leyes de memoria democrática' por su importancia para la construcción de la convivencia y la ciudadanía, y que las administraciones públicas se las tomen en serio. 'Sin ellas posiblemente Manuel y Cosme nunca hubieran retornado a sus casas', ha concluido.
Alberto Alonso, por su parte, ha reflexionado acerca de lo que, a su juicio, es hacer memoria: 'mucho más que montar grandes actos públicos o colocar placas en uno u otro lugar. Son horas y días dedicados a trabajo discreto, invisible para la mayoría de la sociedad, pero de cercanía, escucha y acompañamiento para las víctimas y sus familias'. Por ello, ha agradecido a las familias su 'tesón y empeño por volver a tener con vosotros a vuestros seres queridos' y, sobre todo, su 'fuerza por mantener la dignidad y su recuerdo'.
Con el objetivo de conseguir nuevas identificaciones y reforzar el alcance de los esfuerzos actuales, el director de Gogora ha anunciado la puesta en marcha de una campaña de comunicación. La campaña está dirigida a toda persona que crea que algún miembro de su familia pudo fallecer en el campo de batalla o a consecuencia de la represión franquista y no ha podido recuperar sus restos. Se pretende recoger muestras genéticas para ampliar el Banco de ADN y cotejarlas con los restos óseos exhumados de las fosas, consiguiendo así nuevas identificaciones.
Los milicianos Cosme Ayala Yoldi y Manuel Hernáez Ruidíaz murieron en abril de 1937 en los frentes de guerra de Elorrio y Muxika, respectivamente. No se conocía el lugar de inhumación; eran dos desaparecidos de guerra. En ambos casos, las identificaciones genéticas se han llevado a cabo gracias a las muestras aportadas por sus hijas.
Cosme Ayala Yoldi, navarro de nacimiento y vecino de Barakaldo, estaba casado y era padre de dos hijas; trabajaba como jornalero. Durante la guerra luchó como miliciano del Batallón Meabe 1, 'Largo Caballero', adscrito a las Juventudes Socialistas Unificadas. Murió el 27 de abril de 1937 en Elorrio (Bizkaia).
Manuel Hernáez Ruidíaz, riojano de nacimiento, vivía en Bilbao, estaba casado y el matrimonio tenía una hija. Trabajaba también como jornalero. Durante la guerra luchó como miliciano del batallón Zabalbide, adscrito a Izquierda Republicana. Murió el 20 de abril de 1937 en el frente de Muxika (Bizkaia).
Los restos mortales de los dos milicianos se localizaron en la misma fosa, la nº 11, del cementerio de Amorebieta-Etxano, junto con los de otras 28 personas, en julio de 2025. Aunque generalmente se habla de 'la fosa del Cementerio de Amorebieta-Etxano', en realidad se descubrieron 11 enterramientos con los restos de 157 personas.
El análisis de las muestras genéticas de estos restos óseos acaba de concluir, permitiendo estas dos identificaciones. En el caso de Cosme Ayala, una de sus dos hijas donó la muestra en abril, y en pocas semanas se ha podido realizar la identificación. En el caso de Manuel Hernáez, el ADN de su única hija formaba parte del Banco genético de Gogora desde 2023, aunque los restos de Manuel no se localizaron hasta julio del año pasado.
Con estas dos nuevas identificaciones, son 8 de 157 las personas identificadas hasta la fecha. Las identificaciones aportan información valiosa para entender el perfil de los restantes: combatientes fallecidos entre diciembre de 1936 y mayo de 1937 en distintos frentes de guerra en Bizkaia, o fallecidos tras ser trasladados heridos al Hospital Militar de Amorebieta-Etxano.
Por ello, Gogora reitera su llamamiento a los familiares de los combatientes muertos en esas fechas para que donen una muestra de ADN y sea cotejada con los restos óseos. El proceso es indoloro y gratuito.
Las personas identificadas hasta la fecha son combatientes varones: Adolfo Cengotitabengoa Izurza (Muskiz), Jaime Iñiguez Nieva (Ortuella), Enrique Contreras (Linares, vecino de Aretxabaleta), Benigno Hierro Pinedo (Ortuella), Jacinto Polo Ríos (Donostia), Jesús Arratibel Ruiz de Alegría (Zalduondo), Manuel Hernaéz Ruidíaz (Matute, vecino de Bilbao) y Cosme Ayala Yoldi (Nafarroa, vecino de Barakaldo).
Centoitabengoa, Iñiguez y Hierro eran milicianos del batallón Perezagua (Partido Comunista de Euskadi) y fallecieron el 7 de abril de 1937 en el frente de Barazar. Enrique Contreras, gudari del batallón ‘Sarasketa’ (EAJ-PNV), falleció el 6 de abril en Dima. Jacinto Polo y Jesús Arratibel murieron en el Hospital Militar de Amorebieta-Etxano la primera semana de diciembre de 1936. Los casos de los dos últimos identificados, fallecidos el 20 y 27 de abril de 1937, amplían el rango temporal de los fallecidos inhumados en Amorebieta-Etxano.
Estas identificaciones se realizan en el marco del 'Programa de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Guerra Civil', gestionado, financiado y coordinado por Gogora, y se materializa a través del trabajo de Euskal Prospekzio Taldea (localización de enterramientos), la Sociedad de Ciencias Aranzadi (exhumaciones y análisis forense) y el laboratorio Biomics de EHU (análisis y cotejo de ADN).