Con más de 90 partidos en la NBA y cinco temporadas compitiendo en la Euroliga, Darrun Hilliard posee una vasta experiencia. En el Surne Bilbao, gracias a su inteligencia y buen juicio, ha encajado a la perfección en el colectivo, convirtiéndose en un referente sin eclipsar a sus compañeros. Además de ser el principal anotador, también destaca como generador de juego.
En enero, cuando el equipo comenzó una magnífica racha de resultados, el alero estadounidense anticipó que su mejor versión llegaría en el momento de máxima ebullición de la temporada. En los últimos cuatro encuentros, saldados con un balance de 3-1 para el conjunto vizcaíno, Hilliard no ha bajado de los 18 puntos anotados ni de los 19 créditos de valoración. Solo en Andorra, con Justin Jaworski batiendo el récord histórico del club, otro compañero anotó más que él, aunque Hilliard complementó su actuación con once rebotes y siete asistencias, sus máximos de la temporada.
En las últimas jornadas, ha controlado las pérdidas de balón y ha proporcionado pases de canasta más certeros a sus compañeros, la mayoría de las veces al jugador liberado en la línea de tres puntos o a Tryggvi Hlinason bajo canasta. Además, como ha sido habitual en su carrera, no rehúye la responsabilidad en los momentos de exigencia. El pasado sábado, cuando Unicaja amenazó con tomar distancias peligrosas en el marcador, encestó lanzamientos de notable dificultad.
De los últimos trece encuentros en Liga Endesa (balance de 10-3), solo en dos ha anotado por debajo del doble dígito: cinco puntos en Miribilla en el éxito contra el Murcia y el fatídico partido ante el Kosner Baskonia en el que se quedó sin anotar (0 de 7 en el tiro) y acabó con un -14 de valoración.
Hilliard se ha integrado perfectamente tanto en el vestuario del equipo como en la ciudad. En el documental Insider Club: Surne Bilbao, expresó claramente lo contentos que están él, su mujer y sus tres hijos con su vida en la capital vizcaína, manifestando constantemente su deseo de permanecer más temporadas en el equipo. Además, su relación con el entrenador Jaume Ponsarnau es muy estrecha. A su llegada, dejó claro que una de las razones para recalar en Bilbao era la presencia del técnico, a quien en enero atribuyó gran parte del mérito del éxito deportivo del equipo. Celebró la renovación de Ponsarnau en redes sociales con un claro mensaje: “¡Bravo!”.




