Cáritas Euskadi ha alertado de que la pobreza se está cronificando en el País Vasco, donde la entidad atendió en 2025 a 34.569 personas, de las cuales un 70% son inmigrantes. Aunque la cifra ha descendido, las realidades atendidas requieren respuestas más "ajustadas y cercanas". "La exclusión social se está haciendo más compleja, más intensa y prolongada en un territorio como Euskadi que mantiene unos indicadores económicos mejores que la media estatal", ha advertido Jaime Tapia, director de Cáritas Euskadi.
Tapia añadió que "no basta con hablar de recuperación macroeconómica cuando en la microeconomía crecen las situaciones de integración precaria", en una denuncia dirigida a las instituciones para que tengan una mayor implicación en las respuestas necesarias a los más vulnerables.
En Gipuzkoa, la mitad de las 10.183 personas atendidas son mujeres y un 21% menores de 18 años. Esta cifra ha bajado, gracias en parte a la reforma de la RGI y el Ingreso Mínimo Vital. Sin embargo, en una de cada cuatro personas atendidas la pobreza está cronificada desde hace años, lo que requiere no solo ayudas puntuales sino políticas públicas más integrales con soluciones para la vivienda, las barreras administrativas y la dificultad de acceso al empleo. Cáritas destina 10 millones de euros a ayudar a estas personas, con un 75% de recursos propios y solo un 25% de financiación pública.
Es destacable la realidad de los jóvenes en situación de calle. En el territorio han pasado por Cáritas más de 1.300 personas a lo largo del pasado año, algunos en tránsito, sin ayudas ni recursos, debido a la ubicación próxima a la frontera, según ha subrayado Fernando Prado, obispo de San Sebastián. "Hay un perfil específico, de jóvenes migrantes sin recursos y con más señalamiento social".
En Álava, los 9.770 atendidos por Cáritas Vitoria proceden en su mayoría del Magreb, África, Europa del Este y América. Destaca el problema del sinhogarismo, que ha crecido exponencialmente en los últimos años en la ciudad. "Cada vez vemos más que está viviendo gente en coches, en lonjas, vemos situaciones muy complicadas", ha señalado Jesús Gutiérrez, secretario general de Cáritas Vitoria, quien también se ha referido a los jóvenes que viven en fábricas abandonadas como la de URSSA, donde recientemente la policía identificó a más de un centenar. "Siguen procesos con Cáritas, en nuestros centros de formación y talleres", pero se ven dificultados por esa "situación indigna".
En Bizkaia, Cáritas Bilbao ha atendido a 11.607 personas, el 54% mujeres, a través de 248 proyectos sociales. Casi la mitad, más de 4.500, acudieron por primera vez en 2025 a la entidad, una cifra que pone en evidencia que la aparición de situaciones de vulnerabilidad es algo constante. Otro dato relevante es la cantidad de menores, casi 2.000, y de jóvenes (de 18 a 29 años), 2.100, que siguen siendo atendidos por Cáritas.
La vivienda es el principal factor de exclusión social, el mayor obstáculo para poder desarrollar un proyecto de vida autónomo y estable, como ha explicado Elena Unzueta, directora de Cáritas en Bizkaia. "La vivienda es el epicentro de los problemas sociales".
En la presentación de Vitoria, el obispo Juan Carlos Elizalde se ha referido a la visita del Papa a España esta semana: "La llegada de León XIV puede convertirse en un impulso renovado para toda la sociedad, una invitación a recuperar la esperanza, reforzar los lazos comunitarios y a apostar por una convivencia basada en la justicia, la acogida y la fraternidad. El amor a los pobres es el corazón de la misión de la Iglesia".




