Con el inicio de las fiestas de verano, la prevención de las agresiones sexistas vuelve a situarse en el centro de la agenda en Euskadi. Las instituciones, Emakunde, Eudel y las tres diputaciones forales, han presentado la nueva campaña Beldur Barik, gau eta egun (Sin miedo, de día y de noche), que reivindica el derecho de las mujeres a transitar libremente por el espacio público, independientemente de cómo vistan, qué hayan consumido o la hora que sea.
El mensaje de este año pone el acento en una realidad: las agresiones machistas no se limitan a la noche ni a los espacios de ocio nocturno. "No vamos a tolerar actitudes machistas ni de noche ni de día", afirmó la directora de Emakunde, Miren Elgarresta, en la presentación de la campaña. Elgarresta advirtió de que la violencia machista "está latente aún en nuestra sociedad las 24 horas del día, manifestándose en sus diferentes formas: violencia simbólica, psicológica, física", y defendió que las administraciones deben "asumir la responsabilidad de construir espacios libres y seguros en las fiestas para garantizar el respeto a todas las personas".
La campaña viene acompañada de nuevos materiales, como una guía para identificar y combatir las agresiones en entornos festivos y un decálogo con recomendaciones sobre cómo actuar ante una situación de violencia. La directora de Emakunde reconoció los avances logrados en los últimos años, aunque insistió en que el trabajo de sensibilización debe continuar. "En muchas localidades se han dado avances importantes de sensibilización, pero debemos seguir insistiendo en que nada, ni la fiesta ni el alcohol, justifica una agresión machista", señaló.
Las fiestas patronales del pasado verano dejaron una imagen más segura para las mujeres. Las agresiones sexuales y las conductas sexistas retrocedieron en los principales recintos festivos. Sin embargo, y pese a la mejora de los datos, el principio de violencia cero sigue marcando el único horizonte aceptable. El balance de la Euskal Polizia (que integra a la Ertzaintza y las policías locales) confirmó esa evolución a la baja. Gasteiz y Donostia encabezaron la mejoría, con un descenso del 20% en las denuncias por agresiones sexuales y conductas sexistas respecto al año anterior. En Bilbao, durante los nueve días de Aste Nagusia, se contabilizaron 13 delitos contra la libertad sexual, un 6% menos. En Getxo se registraron tres casos y en Irun dos, manteniendo en ambos casos las mismas cifras que el verano anterior. Barakaldo, por su parte, cerró sus fiestas sin ninguna denuncia de este tipo.
En el conjunto de Euskadi, el dispositivo de seguridad se saldó con 727 detenidos e investigados por delitos sexuales. Según declaró en su día el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, el retroceso de las agresiones apunta a la combinación de varios factores, como una mayor coordinación entre cuerpos policiales, el refuerzo de la presencia de agentes uniformados y de paisano, los controles de acceso en los recintos festivos y las campañas de prevención.
En este sentido, la presidenta de Eudel, Esther Apraiz, destacó el trabajo que realizan los ayuntamientos junto a comparsas, hostelería y colectivos feministas para diseñar fiestas más seguras e hizo un llamamiento a la implicación de toda la sociedad. Pidió “no mirar hacia otro lado” cuando se presencie una agresión y recordó que la respuesta debe ser colectiva. “Si las fiestas se viven las 24 horas, la igualdad también”, subrayó. En la misma línea se expresó el diputado foral de Igualdad de Araba, Iñaki Gurtubai, quien definió el lema de este verano como “una llamada a construir unas fiestas seguras en todo momento, desde el primer acto del día hasta el último de la noche”. A su juicio, las celebraciones populares deben ser "espacios seguros para las mujeres, espacios en libertad".




