La jornada se caracteriza por el sonido de pífanos y tambores, acompañados por las descargas de miles de escopetas que resuenan al unísono. Los participantes desfilan por las calles de Irun luciendo uniformes específicos, que incluyen pantalones y camisetas blancas, boinas y cinturones rojos, diferenciándose según el cuerpo al que pertenecen.
El recorrido finaliza en el monte de San Marcial, donde se lleva a cabo una romería. Desde hace más de una década, la celebración se divide en dos desfiles: el alarde tradicional, con unos 8.000 participantes donde las mujeres actúan como cantineras, y el desfile mixto, que cuenta con 2.000 personas y permite la participación femenina como escopeteras o músicas.




