El organizador del festival, un reconocido músico nacido en Lleida, lleva 24 años al frente de este evento y se esfuerza cada año por introducir novedades para sorprender al público. Según sus palabras, mantener el éxito es un gran desafío, por lo que siempre busca ofrecer algo diferente.
El músico fue profesor en el Conservatorio de Irun durante muchos años, y debido a su estrecha conexión con Bidasoaldea, considera Hondarribia su segunda casa. Por ello, ha elegido esta localidad como sede principal del festival, destacando su ambiente y la excelente acogida.
“"El sitio donde mejor se me ha acogido, donde mejor se me acoge, y donde mejor me tratan es en Hondarribia."
El objetivo del festival no es el lucro económico, sino la promoción cultural. Por esta razón, el apoyo del Ayuntamiento de Hondarribia ha sido fundamental desde sus inicios. El consistorio, a pesar de los cambios de alcaldes, siempre ha respaldado el evento, incluso durante las crisis de 2008 y 2009 y la pandemia, realizando aportaciones según sus posibilidades.
“"El festival es de plastilina, se adapta a lo que hay, no intenta ser lo que no puede ser."
El organizador subraya que el éxito del festival no reside siempre en traer a los nombres más famosos, sino en encontrar músicos de calidad, adaptándose a presupuestos limitados. Su experiencia viajando por el mundo y su relación con otros músicos le otorgan una ventaja para conocer y atraer a personas de gran talento al festival.
De cara al futuro, ya está preparando el 25º aniversario y tiene ideas especiales, aunque estas dependerán del presupuesto. El organizador afirma mantener su pasión y considera que el punto álgido de su carrera profesional aún está por llegar.




