Así conquistó el Bidasoa su primera Copa del Rey en 1991

El portero Miguel Ángel Zúñiga rememora la histórica victoria del Elgorriaga Bidasoa en la final de Alzira, destacando la unión del equipo.

Imagen genérica de un balón de balonmano en una cancha
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Imagen genérica de un balón de balonmano en una cancha

El portero Miguel Ángel Zúñiga rememora la histórica primera Copa del Rey ganada por el Elgorriaga Bidasoa en Alzira en enero de 1991, destacando la unidad y determinación del equipo.

El Bidasoa se alzó con su primera Copa del Rey en enero de 1991 en Alzira, tras superar en la eliminatoria previa al Teucro pontevedrés. El equipo, dirigido por Juantxo Villarreal, viajó a tierras valencianas para disputar la fase final, donde se enfrentó en un ajustado derbi guipuzcoano al Xerox Arrate, entrenado por un joven Jordi Ribera, al que venció por 23-20.
En las semifinales, contra el potente Teka, el Bidasoa dio la sorpresa. A pesar de ir perdiendo 10-9 al descanso, logró una contundente victoria por 19-27, demostrando su resistencia y eficacia. Este triunfo allanó el camino para que el Bidasoa consiguiera su primera Copa del Rey, con actuaciones clave del guardameta Miguel Ángel Zúñiga y de jugadores como Alfreð Gíslason (9 goles) y Bogdan Wenta (8 goles).
Zúñiga recuerda que el equipo sentía una gran presión, habiendo perdido tres finales anteriores. “Ya no podemos perder más. Hay que ganarla, no vale con llegar”, fue el mensaje predominante en el vestuario. La unión y determinación del equipo fueron fundamentales, sin necesidad de que el entrenador Juantxo o el presidente Beñardo García tuvieran que intervenir; era un sentimiento colectivo de los jugadores.
Aquel Elgorriaga Bidasoa era un equipo muy completo, con una defensa sólida y un ataque demoledor. Contaba con jugadores como Xabier Mikel Errekondo y goleadores de la talla de Bogdan Wenta y Alfreð Gíslason. Zúñiga subraya que “éramos una muralla”, refiriéndose a la solidez defensiva. En la final, contra el Atlético de Madrid, el Bidasoa se enfrentó a un rival distinto al FC Barcelona por primera vez en sus finales de Copa, lo que marcó un antes y un después en la historia del club.