Durante la mañana se jugaron los partidos, mezclando a los jugadores del club, tanto chicos como chicas, según su categoría. Estos se enfrentaron a sus padres y entrenadores en la cancha. Los cadetes y juveniles jugaron siete contra siete, mientras que los infantiles tuvieron más de siete jugadores en el campo.
Posteriormente, el equipo de categoría senior también tuvo rivales muy especiales: exjugadores. Algunos de ellos habían sido miembros del equipo que jugó en Primera Nacional. Entre risas, ambos equipos mantuvieron una competición amistosa.
“"Días como estos son muy importantes. Más allá de reencontrarse con viejos amigos, debemos demostrar que el balonmano sigue vivo. Tenemos recuerdos muy bonitos de cuando éramos jugadores, y siempre es un placer jugar al balonmano."
Para finalizar la jornada, se organizó una comida en Iturripe kanpoan, donde se reunieron todos los miembros del club. Allí, se destacó el buen ambiente y la fuerza de la comunidad en torno al balonmano.




