Ubicada en la calle Fray Francisco de Vitoria, la Villa Sofía ha sido el lugar elegido para dar vida a esta producción cinematográfica. La trama se centra en una pareja aparentemente común que desconoce la presencia de un espíritu en su casa.
El ambiente de la villa se ha adaptado para recrear la atmósfera misteriosa que requiere la película. El proyecto, liderado por Alex Larretxi, contribuye a la actividad cultural y cinematográfica de la ciudad.
Durante estas semanas, las órdenes de “Silencio, cámara y acción” resuenan en el interior del edificio, mientras las escenas de la película toman forma. Este rodaje posiciona a Vitoria-Gasteiz como un punto de interés para producciones audiovisuales.




