La Ley del Euskera: Liderazgo del PNV y dudas del PSE

El PNV defiende su papel en la Ley del Euskera y critica la postura del PSE en materia de política lingüística.

Imagen genérica de la bandera vasca, sin texto.
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Imagen genérica de la bandera vasca, sin texto.

El PNV defiende el liderazgo ejercido en la Ley del Euskera, aclara las críticas del PSE y reafirma su compromiso con la política lingüística.

El Partido Nacionalista Vasco ha aclarado que no ha seguido la estela de EH Bildu en materia de política lingüística, desmintiendo las afirmaciones de los socialistas. Buscar el consenso no implica estar supeditado a nadie, y el PNV siempre ha seguido su propio camino. La Ley del Euskera, tal como establece, reconoce el euskera como lengua propia del País Vasco y oficial junto al castellano. Esto ha permitido garantizar la enseñanza en euskera y el apoyo institucional a la promoción del euskera.
El Partido Socialista debería recordar que el PNV no esperó a la izquierda abertzale en 1982 para aprobar la Ley de Regulación del Uso del Euskera en el Parlamento. Aunque HB no participó, la ley fue aprobada gracias al acuerdo liderado por el PNV en la primera legislatura tras el franquismo. Si el PSE se retira ahora del acuerdo, el PNV seguirá avanzando en favor del euskera, como siempre, con el objetivo de vivir como euskaldunes en este país.
La presencia del euskera en la administración y la educación ha avanzado significativamente. Hace treinta años, un tercio de los funcionarios tenía acreditado su nivel de euskera; hoy, más del 90% tiene algún perfil, y muchos trabajan en euskera. En educación, el número de alumnos que estudian en euskera ha aumentado de 25.000 a 165.000 en la escuela pública preuniversitaria, superando los 300.000 si se incluye la red concertada. El modelo D es el predominante, especialmente en Gipuzkoa.
Aunque las situaciones en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa son diferentes, el euskera ha progresado, y el modelo D, elegido por los padres, es el mayoritario. El derecho a elegir, garantizado por el Parlamento, fomenta la sociedad a favor del euskera. La apuesta por la Ley del Euskera fue decisiva, y el PNV acertó al realizarla, a pesar de que la izquierda abertzale dio la espalda al Parlamento.
Pedro Miguel Etxenike, entonces Consejero de Educación, expresó su preocupación ante la política lingüística de Navarra, denunciando que el euskera estaba siendo recortado y fragmentado. La Ley Foral de Navarra nombró el castellano como oficial, con consecuencias notables: el 76% de los alumnos estudia en castellano, lo contrario que en la Comunidad Autónoma Vasca. Etxenike tenía razón, y el Partido Socialista debería avergonzarse de aplicar una política carente de rectitud.
La Ley del Euskera se elaboró con flexibilidad, prudencia y defendiendo la libertad de elección del modelo lingüístico, con el objetivo de superar la diglosia y alcanzar el bilingüismo. No se puede decir al mismo tiempo que el euskera es un obstáculo para trabajar en la administración y, a la vez, impulsar su uso. El Partido Socialista está atrapado; no quiere ser tachado de "euskarafobo", pero no ve claro cómo avanzar. El euskera es el soporte y el alimento de este pueblo, la identidad vasca y el vigor.
La identidad vasca es fundamental en este mundo globalizado. El euskera es nuestra raíz propia y nos hace locales. Debemos conseguir que el euskera sea valioso, atractivo y necesario, para actuar como pueblo. El euskera es el núcleo de la política en Euskadi, y el Partido Socialista no debe quedarse al margen, a pesar de los esfuerzos del PNV por alcanzar un acuerdo.