Un vecino de Paúl, que posee un terreno particular en el centro del concejo de Ribera Alta, ha sido víctima de dos robos en apenas una semana. Los hurtos se centran en la desaparición de perretxikos que brotaban en su propiedad, lo que ha generado un gran enfado en el afectado.
El afectado ha manifestado que en cuarenta años nunca le habían robado, y que esta situación le ha sorprendido. Ha destacado que su finca está completamente abierta, lo que demuestra la confianza que tenía en la gente de la zona.
A lo mejor sueñas un poco con él por la noche, pero nada más. Pero, por lo menos, decirle que es un poco 'jetón', sinvergüenza y caradura.
El primer robo ocurrió la semana pasada. El vecino se encontraba de vacaciones fuera de Paúl y, al regresar, encontró los perretxikos intactos, con varios ejemplares listos para recolectar y otros de menor tamaño. Sin embargo, al volver al día siguiente para recogerlos, todos habían desaparecido.
El segundo hurto, más anecdótico pero que ha colmado la paciencia del vecino, se produjo esta misma semana. En esta ocasión, el intruso se llevó dos perretxikos de apenas 15 gramos cada uno, que el afectado tenía perfectamente localizados. Ha criticado la mala práctica de quienes recogen setas muy pequeñas, que los recolectores experimentados dejan crecer.
Más allá del perjuicio económico, que apenas supera los 50 euros, el vecino lamenta la mala praxis de quien se ha llevado sus perretxikos, tan preciados ahora que se aproxima San Prudencio. Aprovechando la ocasión, ha reclamado a las instituciones que establezcan una medida mínima para las setas que se recolectan en el monte, de forma similar a como ya existe un límite máximo de kilos.




