Desde pequeña, Lucía Chico tuvo una idea clara: poder estudiar y jugar al baloncesto en Estados Unidos. Hoy, tras años de entrenamiento y esfuerzo, ese sueño es una realidad. La joven base de 18 años jugará y estudiará Ingeniería Biomédica en Long Beach State la próxima temporada, una oportunidad que ella misma define como "clave" para su futuro.
La jugadora, de 1,68 metros de altura, se formó en el CB Araba, destacando por su manejo de balón y visión de juego. Ella misma resalta de su estilo de juego la "defensa, compañerismo, ganas de luchar por cada balón y no rendirse en ningún momento".
Siguiendo la herencia baloncestística familiar, comenzó a jugar a los cinco años. Lo que empezó como una actividad extraescolar pronto se convirtió en una pasión que quería tener siempre en su vida. Su deseo de unirse a "un club" la llevó al CB Araba, donde encontró las herramientas necesarias para perseguir su meta.
Bajo la tutela de dos entrenadores, Ibon Sáenz de Lafuente y Eneko Fernández, ha participado en cuatro campeonatos de España en categorías infantil, cadete y júnior. Además, su paso por las selecciones de Álava y Euskadi ha sido fundamental para su evolución física y táctica.
Para hacer realidad su sueño americano, contactó con la agencia Elite Sports Academy, que le ha brindado visibilidad y acceso al baloncesto universitario estadounidense, creando vídeos de sus partidos y ofreciéndole la participación en campus, algunos en Estados Unidos como en Chicago y el torneo de Kentucky.
Aunque inicialmente recibió una propuesta del Merrimack College, esta no se materializó. Sin embargo, a finales de mayo, Long Beach State le extendió una oferta concreta tras una videollamada con la entrenadora. La universidad le ofrece la posibilidad de jugar en la División I de la NCAA con una beca completa.
La decisión fue tomada junto a sus padres, David y Marta, y los guías de Elite Sports Academy. También recibió consejos de exjugadoras del CB Araba como Ane Valle y Nerea Hermosa.
Compaginará el baloncesto con sus estudios de Ingeniería Biomédica, una carrera que siempre quiso cursar. Ha mantenido un buen ritmo académico, obteniendo matrícula de honor este curso, y dedicando el cien por cien a sus entrenamientos. Su objetivo es completar los cuatro años universitarios al máximo nivel académico y deportivo.
Aunque reconoce la dificultad de vivir del baloncesto profesional, no renuncia a su vocación. "Tengo mucha vocación por el baloncesto y por dedicarme profesionalmente a él, por muy difícil que parezca. Ojalá pueda hacerlo", afirma, sin descartar competir algún día en la Liga Femenina.
Aún sin fecha exacta para cruzar el charco, emprenderá este verano una nueva etapa lejos de casa, pero con el mismo objetivo que la ha acompañado desde niña: seguir creciendo, dentro y fuera de la pista, para acercarse a aquello que siempre soñó.




