Esta iniciativa, impulsada desde 2018 dentro del proyecto Campus BiziLab, busca fomentar la reflexión sobre los hábitos de consumo y la viabilidad del sistema alimentario actual. Desde las 10:00 hasta las 14:00 horas, diversos puestos han llenado de color un patio que habitualmente es escenario de repasos de apuntes entre clases.
Verduras de temporada, pan artesanal y conversaciones directas con los productores de alimentos han sido los protagonistas de la mañana. En esta edición, el evento ha contado con la colaboración de Justicia Alimentaria y Hegoa. Los puestos han ofrecido productos ecológicos y de temporada, junto a otros de carácter divulgativo, como el dedicado al proyecto de recuperación de trigos de Álava.
La feria ha ido más allá del mero mercado, incluyendo también charlas abiertas al público donde se han planteado alternativas para un consumo más justo y responsable. Un aspecto destacado ha sido el contacto directo con los baserritarras, quienes han estado presentes en los puestos y disponibles para dialogar con los asistentes, facilitando así un mejor conocimiento sobre lo que comemos y su origen.
La jornada ha contado con un programa de charlas que comenzó con dos microcharlas consecutivas: la primera, sobre comercio justo, de 10:30 a 10:45 horas, y la segunda, a cargo del Centro de Estudios Ambientales, de 10:45 a 11:00 horas. Posteriormente, Slow Food intervino en una tercera microcharla entre las 11:00 y las 11:15 horas. La jornada concluyó con una charla de mayor duración a cargo de Ekolurra y EHKOlektiboa, titulada 'Agroekologia: Zigilu ekologikoan oinarritutako balioen toplaekua', celebrada de 12:00 a 13:00 horas.
Esta edición ha sido posible gracias a la implicación de la propia comunidad universitaria, incluyendo profesorado, alumnado y personal de todas las facultades del campus, así como la participación de entidades del tercer sector como Slow Food Araba, Zentzuz, Bionekazaritza, EHNEK, Ekolurra, Hazien Sarea, EHKOlektiboa, Basaldea, Ensintropia, Ugala y Eguzki Huerta, entre otras.
La cita ha coincidido, además, con el Día Internacional de la Tierra, lo que refuerza el mensaje del proyecto: formar a la comunidad universitaria en hábitos de consumo sostenibles desde una perspectiva ambiental, económica y social, y facilitar el acceso a este tipo de alimentos, bajo la convicción de que la Universidad debe ser un agente activo en la promoción de estos comportamientos.




