El campo alavés, tradicionalmente asociado a la patata y el cereal, ha comenzado a explorar nuevas alternativas para diversificar sus cultivos. Una investigación del centro tecnológico Neiker sitúa ahora a la cebolla como una opción viable que podría, además, abrir una nueva vía para el regadío en Álava y ayudar a cumplir con las rotaciones que exige la Política Agraria Común (PAC).
Los ensayos, realizados por Neiker en la localidad alavesa de Gauna, han demostrado que varias variedades de cebolla responden bien en el terreno. Un investigador de Neiker destaca que la cebolla es “una alternativa que puede ser muy interesante, complementaria a la patata”, y añade una ventaja práctica: “tiene un parecido y una mecanización que puede ser similar a la de la patata”. La rotación de cultivos es uno de los grandes beneficios de esta iniciativa, fundamental para mantener el suelo sano y vivo.
“"Lo difícil de producir es la comercialización posterior a la producción."
Desde la Unión Agroganadera de Álava (UAGA) se sigue la propuesta con interés, pero con “los pies en la tierra”. Un miembro de su comité ejecutivo explica que la idea surgió a raíz de que “el sector de la remolacha y sectores de regadíos están de capa caída”, lo que llevó a buscar “cultivos alternativos”. La cebolla se identificó como uno de los que “podían encajar en nuestro territorio”.
A pesar del interés, la principal incertidumbre es la salida comercial del producto. El miembro de UAGA confirma que hay “agricultores que están dispuestos a probar”, pero advierte del riesgo de “aventurarse en un cultivo nuevo sin saber si lo vas a poder vender”. El sector teme que, sin un mercado garantizado, el agricultor asuma toda la inversión y “luego se quede el producto en casa”.
“"No puede ser un camino solo a recorrer por el sector primario."
La clave, según el miembro de UAGA, es que “no puede ser un camino solo a recorrer por el sector primario”. A diferencia del cereal o la patata, comercializados a través de cooperativas, la venta directa de grandes volúmenes de cebolla no es viable. Por ello, insiste en la necesidad de “una industria asociada a estas nuevas producciones” para que la iniciativa no fracase y los agricultores no tengan que “tirar todo el producto y todos los gastos de un año”.




