“"La toponimia es una disciplina que está interrelacionada con otras muchas. Son términos que pueden aludir a la orografía del terreno, a la flora y la fauna que hay o había en ese lugar. Pueden tener que ver también con construcciones. Por eso, el toponimista ha de tener conocimientos no solo sobre lingüística, sino, además, sobre geografía, historia, arqueología..."
El origen de la toponimia de Vitoria-Gasteiz y Álava, desvelado en una exposición
Dos muestras explican la historia y evolución detrás de los nombres de calles, barrios y pueblos, desde ríos hasta la influencia romana.
Por Nerea Goikoetxea Arana
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Imagen genérica: un antiguo documento de pergamino con tinta descolorida y escritura intrincada, desenrollado sobre una mesa de madera.
Dos exposiciones en los centros cívicos de Hegoalde y Zabalgana desvelan el origen de los topónimos más utilizados en Vitoria-Gasteiz y Álava, mostrando la riqueza histórica y lingüística del territorio.
Las calles y plazas de Vitoria-Gasteiz están repletas de nombres de diversa índole. Mientras que muchos no guardan relación con el lugar que designan, otros sí lo hacen. Estos son los topónimos que existían incluso antes que las propias calles, farolas o edificios, constituyendo nombres históricos. Algunos de ellos dan nombre a zonas modernas como Arkaiate o Lakua, pero su denominación se remonta a tiempos mucho más antiguos.
Una filóloga ha dirigido una exposición que subraya la importancia de la toponimia como una disciplina interrelacionada con muchas otras. Los topónimos pueden aludir a la orografía del terreno, a la flora y fauna presentes o pasadas, o incluso a construcciones. Por ello, un toponimista debe poseer conocimientos no solo de lingüística, sino también de geografía, historia y arqueología. Por ejemplo, Errekaleor (de erreka, río) es un topónimo que aporta datos orográficos.
La Reja de San Millán es crucial para la toponimia alavesa. Este documento, el más antiguo conocido (del año 1025), menciona los nombres de 307 localidades de la Álava nuclear. La importancia de este registro radica en los nombres que aparecen, como Gasteiz, Zuhatza y Aretxabaleta, siendo vital para el estudio de la filología vasca y la evolución de los términos hasta la actualidad.
El término Álava (Araba) ha sido objeto de debate entre lingüistas. La teoría más aceptada, defendida por autores como Alfonso Irigoyen, sugiere que Araba deriva de la palabra vasca Laua (lo llano), precedida por el artículo antiguo. Así, A-laua habría evolucionado fonéticamente a Álava, lo cual tiene sentido geográfico dado que el corazón de la provincia es la Llanada Alavesa, una vasta planicie rodeada de sierras.
El doble nombre Vitoria-Gasteiz no es una coincidencia administrativa, sino un acto de justicia histórica y lingüística. Mucho antes de la ciudad amurallada, existía la aldea de Gasteiz. Su etimología más probable se relaciona con un nombre de persona: Gaste (joven en euskera antiguo, origen del apellido García). El sufijo -iz es patronímico o posesivo, indicando que Gasteiz sería el lugar de Gaste. En 1181, el rey navarro Sancho VI el Sabio fundó una villa sobre esta aldea estratégica, dándole el nombre latino de Victoria. Durante siglos, Vitoria fue el nombre oficial, mientras que Gasteiz pervivió en el habla euskérica de las aldeas circundantes hasta que la oficialidad los unió para siempre.
La huella del Imperio Romano es evidente en la Llanada Alavesa, donde se repiten nombres que terminan en -ana (Lupidana, Maturana, Adana) y -ano (Miñano, Bitoriano). Estos topónimos son antropónimos, nombres de antiguos dueños de villas romanas, como Lopidana, que deriva de Lupus (Lope), significando la finca de Lope. El sufijo -ano es un claro indicador de la herencia romana, denotando posesión u origen, como en Zambrano u Ochandiano.
La geografía descriptiva del euskera también ha dejado su impronta. Mientras el sur y centro de Álava muestran una fuerte influencia latina, el norte y la montaña alavesa conservan nombres que son auténticas fotografías verbales en euskera. Por ejemplo, Mendizorrotza (monte afilado, puntiagudo) se documenta desde el siglo XV. El barrio de Arriaga proviene de arri (piedra) y -aga (lugar de), refiriéndose a zonas pedregosas cercanas al río Zadorra. Zabalgana, de zabal (ancho/llano) y gain (alto), describe la meseta donde se ubica el nuevo barrio.
La riqueza toponímica de Álava es un testimonio vivo de su compleja historia, reflejando influencias romanas, navarras, vascas y castellanas. Recorrer Álava es como leer un libro de historia escrito por campesinos, reyes y geógrafos. Comprender que Gasteiz es el lugar de Gaste o que Álava es el llano nos conecta con nuestros antepasados, quienes, al igual que nosotros, miraron estas montañas y decidieron darles un nombre para sentirlas suyas.



