Hace tiempo que la 'chuleta' o mirar el examen del compañero no son las únicas formas de hacer trampas. Actualmente, los smartwatch, móviles, auriculares, pinganillos, grabadoras, cámaras o gafas inteligentes son los dispositivos preferidos para el fraude. Esto representa una amenaza significativa para cualquier examen, especialmente en pruebas tan relevantes como las de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU).
Para combatir estas artimañas tecnológicas, algunas comunidades autónomas, como Cataluña, Galicia, Murcia y Aragón, ya han confirmado el uso de detectores de frecuencia. Otras ocho, incluyendo Euskadi, no lo descartan. Aunque la EHU no lo da por hecho, remite a las normas publicadas para la realización de estas pruebas.
Si se detecta copia o fraude durante la realización de la prueba, el tribunal pedirá que se entregue el ejercicio, y este tendrá la calificación de 0,0.
Se considera fraude copiar o intentar hacerlo a través de compañeros, comunicarse con otros estudiantes o personas externas, salir del aula sin entregar el cuadernillo de examen, usar libros o apuntes, y emplear dispositivos electrónicos como smartwatch, móviles, auriculares, pinganillos, grabadoras, cámaras o cualquier otro aparato electrónico.
La normativa de la EHU especifica claramente el material no permitido en el aula: libros, notas o apuntes, móviles, ordenadores, smartwatch (otros relojes sí están permitidos, pero deben estar sobre la mesa y a la vista), auriculares, pinganillos, gafas inteligentes, grabadoras, cámaras y cualquier aparato o dispositivo telefónico, electrónico o informático (excepto calculadoras, diccionarios u otro material cuando su uso esté permitido). Todos estos dispositivos deben estar apagados y guardados, nunca sobre la mesa del examen.




