El calor acumulado se ha hecho notar, y esta última noche de San Juan ha sido incluso más calurosa que las previas en muchos lugares. Por ejemplo, en Zarautz el termómetro no ha bajado en toda la noche de los 30,4 grados, que es la mínima que ha marcado en esta localidad la estación meteorológica correspondiente de Euskalmet. Casi nueve grados más que la temperatura mínima del lunes, cuando el termómetro cayó hasta los 21,4 grados.
La estación de Jaizkibel, que este martes marcó la mínima más alta de toda la red, se ha quedado a unas décimas de volver a sobrepasar los 30 grados y la mínima se ha situado en torno a los 29,3 grados.
Y así se repiten otras temperaturas mínimas altas que han acompañado a la noche de San Juan, con 27,3 grados en Bidania, una temperatura similar en el cabo de Higer de Hondarribia, y algo más suave, pero poco, en Zegama, con 26,9 grados.
En el otro lado, la temperatura más fresca de la pasada noche se ha medido en el entorno de Añarbe y han sido 16,4 grados.
El lunes ya fue Zegama la localidad con la temperatura mínima más alta, que llegó hasta los 27 grados, y el calor nocturno ha sido muy persistente en zonas de interior como Zegama y Bidania, mientras que en la costa, estaciones como Zarautz y Jaizkibel experimentaron las noches más extremas el martes y este miércoles.
Gipuzkoa se asfixia bajo un tercer día con alarma roja en el que se volverán a rozar los 40 grados en el interior. Sin embargo, el ansiado alivio térmico llegará mañana por la tarde con un brusco cambio de viento.
La jornada de este miércoles pasará a los registros como uno de los días más tórridos del año en nuestro territorio. El Departamento de Seguridad ha vuelto a activar la alarma roja por temperaturas extremas entre las 12.00 y las 20.00 horas. El mercurio amenaza con alcanzar e incluso superar la barrera de los 40 grados en comarcas del interior como el Goierri o Tolosaldea, mientras que en la costa donostiarra el termómetro rondará unos sofocantes 36 grados.
Por efecto del viento sur, se mantiene activa la alerta naranja y el aviso amarillo por riesgo de incendios forestales.
Mañana jueves seguiremos sudando, aunque será el principio del fin de este episodio canicular. Euskalmet mantendrá el aviso amarillo en las horas centrales y la alerta naranja por la persistencia del calor. Se espera que alcancemos los 32 grados en la costa y los 35 en el interior.
Sin embargo, la esperada noticia llegará a partir de la tarde cuando el viento girará bruscamente a noroeste. Este cambio traerá consigo nubosidad, riesgo de chubascos tormentosos y el inicio de un desplome térmico que barrerá el aire caliente.
El viernes volveremos a respirar. Ya sin alertas vigentes en el mapa, las temperaturas volverán a valores mucho más amables, quedándose en torno a los 31 grados de máxima.
Pero el contraste definitivo lo viviremos durante el fin de semana. El tradicional flujo del norte se instalará sobre Gipuzkoa, devolviéndonos a nuestro paisaje más habitual: cielos nubosos, lluvia débil —especialmente de cara a la jornada dominical— y unas temperaturas máximas que a duras penas lograrán superar los 23 grados. Una caída en picado que nos llevará del calor extremo a tener que rescatar la chaqueta en apenas tres días.




