El colectivo feminista de Azpeitia ha expresado su preocupación y denuncia ante lo sucedido, exponiendo desde una perspectiva feminista los aspectos más oscuros del machismo. Han criticado la anulación de la dignidad de niños y mujeres, el uso de personas como objetos sexuales a través de la pornografía hegemónica, y la construcción del deseo y el poder mediante la opresión. Además, han señalado que la cultura patriarcal normaliza la violencia y que las nuevas tecnologías facilitan la difusión de la explotación y los abusos.
El colectivo ha dejado claro que no permanecerán en silencio ante este suceso y ha hecho un llamamiento a dar una respuesta amplia y firme a un problema estructural, desde las instituciones hasta cada individuo.
Para ello, han propuesto tres ejes principales: por un lado, promover la Educación Sexual Integral Feminista, tanto en hogares como en centros educativos, para impulsar una educación basada en la afectividad, el respeto y el consentimiento, evitando que la pornografía digital se convierta en el principal referente educativo de las nuevas generaciones. Por otro lado, reforzar las redes de apoyo y la detección temprana, exigiendo la mejora de los recursos y protocolos para prevenir y detectar abusos y explotación infantil.
Finalmente, han reivindicado la autodefensa feminista y la responsabilidad colectiva. Han subrayado que es responsabilidad de los hombres y de toda la sociedad romper con estos modelos violentos y dejar de apoyar estos consumos y actitudes. No aceptarán que Azpeitia sea un lugar de apología de la violencia y han declarado que desean un pueblo seguro, igualitario y solidario para todos, pero especialmente para los más vulnerables.




