Según el grupo jeltzale, el modelo urbano propuesto no aborda adecuadamente las necesidades a medio y largo plazo del municipio y no ofrece soluciones suficientes frente a la actual crisis de vivienda. Aunque reconocen que el PGOU es la herramienta clave del Ayuntamiento para la situación residencial, critican que el documento tenga un horizonte de apenas ocho años, a diferencia de los planes anteriores que contaban con una vigencia de aproximadamente veinte años.
“"Se queda corto frente a los desafíos futuros."
Por su parte, EH Bildu destacó en el pleno la solidez del documento, basada en el cumplimiento de plazos y el rigor técnico. Recordaron que, aunque el plan se redacta con una previsión de ocho años, la legislación permite prórrogas que pueden extender su vigencia hasta las dos décadas.
En cuanto a la vivienda, EAJ-PNV también cuestiona las cifras presentadas por el equipo de gobierno. El grupo señala que el plan contempla realmente 680 nuevas viviendas, y no 863, ya que las previstas en Torreaga estarán ejecutadas, adjudicadas o contarán con licencia cuando se produzca la aprobación definitiva del PGOU. Frente a esto, los jeltzales proponen impulsar alrededor de 1.300 nuevas viviendas en los próximos quince años, de las cuales 500 serían de carácter público.
Además, EAJ-PNV recuerda que el Ayuntamiento declaró Zumaia como zona de mercado residencial tensionado y advierte que la legislación vigente establece que el 20% del parque total de vivienda del municipio debe ser de protección pública en un plazo de veinte años. A juicio del grupo municipal, el PGOU aprobado provisionalmente no permitiría alcanzar ese objetivo y, por tanto, “no daría una solución real a la crisis de la vivienda”.
Las críticas del PNV se extienden a otros ámbitos del planeamiento, como la activación de suelos para actividad económica, la movilidad urbana, la planificación de equipamientos y la mejora de la calidad urbana. Respecto a la posible incorporación de ámbitos como Basusta, EH Bildu ha defendido que ello obligaría a volver al proceso de aprobación inicial y abrir una nueva consulta pública. Sin embargo, desde EAJ-PNV sostienen que, “si existiera voluntad política”, sería posible tramitar esos cambios de forma ágil, limitando las modificaciones a las áreas más relevantes, en un plazo aproximado de tres meses.




