Una banda juvenil de Bilbao, detrás de los ataques a policías en Plentzia

Varios de los jóvenes que agredieron a dos agentes en la playa de Plentzia forman parte del grupo G9, una pandilla activa en Euskadi.

Imagen genérica: Primer plano de la rueda de un patinete eléctrico aparcado en una acera empedrada de un pueblo vasco, luz cálida de la tarde.
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Imagen genérica: Primer plano de la rueda de un patinete eléctrico aparcado en una acera empedrada de un pueblo vasco, luz cálida de la tarde.

Un grupo juvenil de Bilbao, identificado como G9, está detrás de la agresión a dos policías en Plentzia, reavivando el debate sobre los recursos de seguridad estival.

Un grupo juvenil de Bilbao, denominado G9, está detrás de la agresión sufrida el domingo por dos policías locales de Plentzia, según ha podido saber este periódico. Se trata de una de las pandillas más activas de Euskadi, involucrada en los últimos meses en diversos episodios violentos.
La agresión se saldó con dos detenidos de unos 20 años y dos menores de edad imputados por delitos de atentado contra agente de la autoridad y amenazas. Entre los investigados figura un joven de 15 años de origen africano que supuestamente protagonizó hurtos en la playa y que originó la intervención policial. Todos ellos residen en la capital vizcaína.
Los incidentes ocurrieron sobre las seis y media de la tarde, cuando un testigo señaló a este chico como autor de robos en el arenal. Los agentes intentaron identificarlo y sus acompañantes lo evitaron atacando a los dos policías, quienes tuvieron que solicitar ayuda a la Ertzaintza al verse rodeados por una veintena de individuos.
Varios de los participantes en la agresión a los funcionarios –uno de ellos de baja médica por los golpes– pertenecen al grupo G9. Esta banda está compuesta por jóvenes de diversas procedencias, incluyendo magrebíes, subsaharianos y autóctonos, según informes policiales. En los últimos meses han protagonizado peleas e incidentes violentos, incluso fuera de Bizkaia, a menudo en enfrentamientos con otros grupos juveniles.
Lo sucedido en Plentzia ha generado un debate sobre los recursos de los municipios costeros, cuya población se multiplica en verano, especialmente los fines de semana con olas de calor. El alcalde de Plentzia, Aitor Garagarza, insistió en la necesidad de una "reflexión más profunda" social y abogó por "revisar" la figura de los 'hondartzainas' (socorristas/vigilantes de playa) y "dotarla de contenido".
Fuentes sindicales de las policías vascas consideran que el "problema de fondo" es la "falta de efectivos", subrayando que es "imposible" garantizar la seguridad de un pueblo como Plentzia con solo dos agentes por turno. Los dispositivos suelen reforzarse en estas localidades con agentes de vacaciones.
La realidad es que "solo da para cubrir los turnos con un par de agentes" que deben atender todo tipo de incidentes, "poniendo en riesgo su propia integridad física", insisten las mismas fuentes. Los sindicatos advierten que, como se ha visto en Plentzia o en Etxebarri hace dos semanas, los grupos violentos muestran cada vez menos respeto a la autoridad, algo que "no se soluciona mandando solo dos agentes a una actuación".