El denso humo de la parrilla y el delicioso aroma del asado han vuelto a tomar Tolosa este sábado en la tradicional Feria de las Carnes Locales. Popularmente conocida como Haragi, la segunda feria especial del año suele ser sinónimo de éxito, y la presente edición no ha sido una excepción. A pesar de que solo ha habido dos puestos de productores, algo que ha deslucido un poco la fiesta, la cita ha reunido a un elevado número de personas que, en un ambiente excepcional, han podido disfrutar de la gran calidad y sabor de la producción cárnica de Tolosaldea.
Con el cielo encapotado pero sin lluvia y con una temperatura fresca pero agradable, un goteo incesante de gente, sin grandes aglomeraciones pero constante, se ha dado cita durante toda la mañana en el Triángulo para descubrir las propuestas de los productores locales y degustar los asados de Txomin Parrilla.
Los siempre socorridos pintxos de cordero al espetón, zikiro, picaña bovina, costilla de ternera y txistorra de txuleta han volado, y antes de las 13:00 horas ya se habían agotado los tickets. Estuvo caro encontrar un hueco en las mesas habilitadas para la ocasión a lo largo y ancho de la plaza, con familias y cuadrillas paladeando el primer aperitivo del día.
“"El día no está yendo mal, aunque este año hay menos puestos y eso igual nos está perjudicado en vez de beneficiarnos, porque se está juntando menos gente."
La mañana sabatina, amenizada con sonido de dultzainas entre pintxos y tragos, ha tenido su broche musical con la aparición de la agrupación Marabiyak, una experiencia sonora rodante que con sus bicis y sus grandes altavoces amarillos no ha pasado desapercibida antes de poner rumbo al mediodía a Zumardi Txiki, el otro punto central de la feria.
Otro de los grandes atractivos de la jornada han sido los concursos, tanto el de guiso de carne como el que consistía en adivinar el peso de un burro y una pottoka que pastaban plácidamente en el Triángulo. Ambos han atraído muchísimas miradas, especialmente el segundo, que ha tenido una gran participación tanto por su originalidad como por la presencia de los dos animales, que hicieron las delicias de los más pequeños.




